Martes 28 de mayo 2024

Un paseo por la Feria del Libro

Redaccion Avances 28/05/2023 - 12.00.hs

Ya se han hecho 47º ediciones de una Feria que se volvió un clásico internacional. El primer año fue 1974, lo cual supondría que ésta, la de 2023 fuera ordinalmente la vez cuarenta y ocho. Pero la pandemia canceló una de ellas, lo que explica la numeración.

 

Gisela Colombo *

 

En mi periodo de estudiante secundaria, en la Ciudad de Buenos Aires, recuerdo ir anualmente a visitarla como salida a la que llamábamos “excursión” aunque no nos fuera en ello ningún descubrimiento, brújula o travesía física. En rigor, le decíamos “excursión” a toda actividad que no ocurriera en el ambiente solemne -que así era entonces- del aula. De esas aulas, casi no queda nada. La educación formal se ha flexibilizado a límites que quizá quienes no son docentes ni alumnos secundarios no podrían imaginar. No obstante, algo muy notorio de la Feria del Libro actual ya se presagiaba en aquel momento. Las tendencias hoy se extremaron. Para la juventud de los noventa, que leía mucho menos de lo que los adultos deseaban, la asistencia a la Feria era un plan de esparcimiento. No está mal. Toda ideología, todo dogma o creencia nos enseña cómo cualquier puerta es buena para ingresar a nuevos adeptos. Lo cual dicho metafóricamente sonaría así: cualquier tapa es buena si logra vender, aunque luego el libro decepcione.

 

Si la creencia en este caso es que la lectura hace la diferencia, pues bienvenida sea una feria atractiva, estética, divertida, llena de Food Tracks, de juegos interactivos, de encuentro con famosos periodistas, de programas de radio, de entrevistas para revistas literarias o para canales de cable que se dedican a la cultura. Que el libro no se aburra en los anaqueles, sin remedio y eternamente, es algo que ni la Feria ni ningún evento semejante podría asegurar.

 

Pero si en mi adolescencia ya veíamos quien se dejaba tentar por todas esas sirenas del esparcimiento, sin querer conocer jamás a las de Homero, hoy el fenómeno se multiplicó en cantidad y potencia. La brecha entre el público y las empresas dedicadas a la industria editorial es cada vez mayor. Decrecen los lectores habituales al mismo tiempo que el desafío editor se hace cada vez más exigente. Quizá no respecto a la calidad de los libros pero sí, sin dudas, a su popularidad. ¿Y los autores? Bueno, los autores van sobre la cuerda tensa que los mantiene en el dilema entre decir algo interesante o privilegiar la llanura de una literatura simple y, en ocasiones, explicativa.

 

Las reseñas que pusieron énfasis en medir los resultados de la Feria que acaba de terminar han sostenido que los números del 2022, que fueron récords absolutos de asistencia, no resultaron mucho menores. Aunque, al referir las ventas mencionaron que habrían sido muy irregulares.

 

En este caso, después de muchos años de no ir, me hice eco de la invitación que se cursó a los autores pampeanos desde la Secretaría de Cultura de la Provincia de La Pampa. En efecto, como cada año, se dispusieron las condiciones para que las obras de nuestros poetas y narradores llegaran al público nacional. Esta vez se hizo en colaboración con otras provincias de la región patagónica. El stand, estético, amplio y funcional, con una sala para hacer presentaciones de libros, un equipo de sonido y la posibilidad de reproducir video, detalles que la mayoría de los stands no tenían. Todo ello fue compartido por varios Estados provinciales en lo que fue el Pabellón Ocre, donde estaban los espacios de las provincias. Lo hicieron junto con la representación de la ciudad latinoamericana invitada que, en este caso, fue Santiago de Chile. Otros pabellones reunían editoriales privadas, multinacionales, monstruos de la industria, sellos universitarios, pero también una gran cantidad de pequeñas editoras de procedencia desperdigada por todo el territorio nacional. Este fenómeno de proliferación de pequeñas editoriales, ya vigente hace más de diez años no hizo sino crecer. Hoy hace falta mucho más que observar lo que publican Planeta, Sudamericana, Emecé, Alfaguara, o las múltiples firmas de Random House-Mondadori, para comprender qué está ocurriendo en el mundo del libro. Pymes de todo el país estuvieron presentes con sus stands, u operando cooperativamente cuando no eran promovidas por las mismas administraciones de las provincias.

 

El lugar.

 

La organización de la Feria fue responsabilidad de la Fundación El Libro. Alejandro Vaccaro, presidente de la entidad, y también de la Sociedad Argentina de Escritores, llevó la impronta de federalismo que prevaleció últimamente en su gestión de la SADE a esta nueva edición de la Feria. El Predio Ferial de Palermo, tan impecable y bello como suele ser.

 

No obstante, por bondades de la tecnología, disposición comprensible del espacio, por homenajes a los cuarenta años de democracia, las galerías de fotografías emblemáticas de la política nacional, por más presencia de un gran arco de los medios de comunicación, visitas de prestigio mundial, y otras tantas cuestiones destacables, la gente fue mayoritariamente como a una especie de “excursión” que nada tiene de aulas, ni mucho menos de solemne.

 

* Docente y escritora

 

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