Viernes 17 de junio 2022

En la dirección correcta

Redaccion 14/08/2021 - 10.19.hs

Ricardo Giovine tiene una escuela que enseña algo muy importante: a manejar. La importancia de aprender a hacerlo de la manera correcta.

 

«Era un momento en el que estaba mal económicamente, era en el ’98, así que pensaba en hacer algo y lo primero que se me ocurrió fue vinculado a lo que yo hacía desde siempre, manejar autos. Me acuerdo que publiqué un aviso clasificado en el suplemento del diario LA ARENA y que decía ‘Enseño a conducir’’ Y así empecé, se fue armando una cadena de a poco, salía con mi auto a enseñar y acá estoy, con la satisfacción de que pude mantenerme siempre con trabajo».

 

Ricardo Giovine tiene 58 años y desde hace tiempo que puso en marcha «Uno, Escuela de Conducción», un lugar pionero a la hora de brindar un servicio tan útil como necesario: aprender a manejar vehículos a motor.

 

Hoy esas imágenes de padres o madres nerviosos e impacientes con hijos adolescentes yendo a los tumbos con el cambio en primera por campos rurales o vecinales parece estar en extinción, sobre todo en las ciudades más grandes donde los espacios son muy reducidos. Por eso el de «Uno» es un lugar seguro, confiable y garantizado. No solo se puede aprender a manejar sino que también se puede ir a la Dirección de Tránsito a sacar la licencia de conducir.

 

«Nosotros no entregamos el carnet de conducir, eso es responsabilidad del municipio, pero en nuestro servicio sí incluimos, al finalizar las clases, la posibilidad de acompañar al alumno a sacar la licencia. Y ofrecemos nuestros autos porque a veces cambiar de vehículo de un día para el otro, teniendo en cuenta un momento importante como es el examen, puede ser contraproducente porque por ahí hay muchas diferencias en los autos por tamaños, modelos, antigüedad, etc», detalla Giovine.

 

Piloto.

 

Oriundo de la localidad vecina de Pellegrini (Buenos Aires), Ricardo se fue a General Pico cuando terminó la escuela primaria. Estudió en el colegio industrial y luego su familia se instaló en Santa Rosa. Pero desde chico sintió atracción por los autos y así se convirtió en piloto.

 

«Corrí carreras casi toda mi vida, y cuando ya estaba grande y me cansé empecé como comisario deportivo, así que me la pasaba viajando todos los fines de semana porque no solo lo hacía en las categorías de la provincia sino que también me llamaban de Río Negro y de Neuquén. Luego, cuando empecé el emprendimiento, lo fui dejando porque esto demanda muchas horas de trabajo», describe Ricardo junto a su pareja Graciela Barragán (57), quien lo acompaña en su tarea diario de la Escuela ubicada en la esquina de Don Bosco y Olascoaga (teléfono 454747). Tienen un empleado y está próximo a sumarse otro.

 

Seguridad.

 

Los autos de la Escuela están equipados con un doble comando, es decir que si el alumno o alumna afronta una situación de emergencia quien viaja a su lado puede apretar el freno o el embriague y así superar el mal momento sin ningún problema.

 

«Acá tenemos cero accidentología, el doble comando otorga esa seguridad porque quien conduce va recibiendo asistencia continua si es necesario en una situación límite. Es una forma muy valorada de transmitir tranquilidad y seguridad, hoy aprender a manejar es algo muy necesario porque más allá de la independencia y de lo que genera poder moverse solo es fundamental ante una emergencia».

 

Instrucción.

 

Si bien a «Uno» se acercan personas de todas las edades, una franja etaria muy importante es la adolescencia ya que a los 17 años pueden sacar la licencia. En ese sentido, Giovine considera muy atinado que padres y madres recurran a la Escuela como primera instrucción de manejo.

 

«Con la Escuela en sí empezamos a funcionar en 2013 y hoy tenemos muy aceitado todo el sistema de trabajo. Creo que somos un aporte valiosísimo porque considero que, en general en el país, se ha retrocedido mucho en cuanto al manejo en la vía pública. Y lo atribuyo a una cuestión cultural. Por eso me parece importante que un adolescente tenga todo un aprendizaje correcto de cómo manejar, de cuáles son las reglas de tránsito y demás».

 

A la Escuela no solo concurren quienes no tienen conocimientos de manejar un vehículo sino también para, por ejemplo, aprender a estacionar. Ricardo también resalta que muchas personas hipoacúsicas pasaron con éxito por las clases.

 

«Hay una serie de opciones de acuerdo a las necesidades, vienen adultos mayores o mamás que su pareja se va a trabajar y ellas quedan con un bebé y el auto y no saben manejarlo. Hemos tenido varios chicos hipoacúsicos y logramos una comunicación importantísima con un código de señas que les permitió salir manejando perfectamente. Son muchas horas de trabajo metidas acá adentro pero realmente reconforta porque es algo que funciona muy bien».

 

En la ruta.

 

Un dato importante y que no se conoce mucho es que cuando se saca la licencia de conducir no quiere decir que habilite de inmediato para salir a la ruta. Por un tiempo (seis meses) es solo para manejar en la zona urbana.

 

«Cada municipio es autónomo para emitir licencia, pero sin dudas que es muy importante que sea evaluada la aptitud que tiene cada uno para salir a la ruta porque es un mundo completamente diferente al de la calle. Lo que sí hay que tener en cuenta es que hay que esperar hasta seis meses de sacado el carnet para salir a la ruta, así lo estipula la Ley Nacional de Tránsito y eso es igual en todos lados», advierte Ricardo, que supo emprender en la dirección correcta.

 

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