Jueves 23 de mayo 2024

Se desploman los precios de las vacas

Redacción 06/05/2023 - 00.25.hs

Las lluvias no fueron suficientes y llegó el frío, lo que obliga a los criadores a seguir sacando vientres de los campos de cría. Esta alta oferta y algunas dificultades del lado de la demanda deprimen los precios. Además los frigoríficos están percibiendo precios en baja por la carne que venden a China, un tipo de cambio muy atrasado sobre el que se descuentan además derechos de exportación y presiones para evitar la liquidación por fuera del sistema oficial.

 

En este contexto, ayer se operó en el Mercado de Cañuelas con una entrada de más de 10.000 vacunos. La mayor parte de los ofrecido fueron vacas cuyo valor promedio fue de 220 pesos. A inicios de abril el promedio era de 250 pesos. En tan solo un mes esta categoría perdió el 15% de sus precios.

 

En tanto, a inicios de mayo del año pasado las vacas valían en el MAG 190 pesos por kilo vivo, lo que significa que en los últimos 12 meses la mejora en sus cotizaciones fue de tan sólo 25% con una inflación que se sigue acelerando y le saca varios cuerpos.

 

Ingresos inferiores.

 

Los criadores perciben ingresos inferiores por las vacas que descartan y también precios bajos por los terneros de invernada. En este caso, los valores van de los 440 a 480 pesos, dependiendo del tipo de animal y kilaje. Son precios que tuvieron una actualización anual de sólo 30%.

 

A su vez, se trata de cotizaciones bien inferiores a los del valor del gordo, el animal terminado listo para el consumo. Ese ternero una vez que sale del feedlot como novillito para la faena se está negociando en 550 pesos. Históricamente el ternero de cría cotizó 10/15% por encima del valor del ganado gordo, pero este año la alta oferta hace que la relación se haya invertido.

 

En este contexto de seca y con un invierno seco tocando la puerta, los criadores saben que el proceso de venta de vacas de descarte y de terneros seguirá al menos durante los próximos meses.

 

Habrá que esperar a la primavera para que el mercado se de vuelta. Pero para entonces habrá mucho menos hacienda en los campos de cría y la reposición se hará sobre todo con ganado propio, a menos que surjan financiaciones convenientes.

 

Stock vacuno.

 

Los datos que se conocieron sobre el stock vacuno confirman lo que desde siempre sostiene el sector privado: con la apertura exportadora mejora el ingreso de los ganaderos y por lo tanto la inversión; así crece la producción.

 

En efecto, los mejores precios que percibió el criador por las vacas que mandó a faena para abastecer la fuerte demanda de carne de ese tipo a China, mejoró su rentabilidad y permitió la reinversión en genética, manejo, pasturas, infraestructura. Todo eso derivo en un aumento del número de terneros que ya venía siendo anticipado por los expertos. El dato oficial finalmente confirmó que el destete este año fue de 67%, que hay 670.000 terneros más. A eso el informe de la secretaría de Agricultura lo llamó "un hito histórico".

 

Pero hay otro dato que no es para nada positivo y que también confirma el argumento de que se requieren de mayores oportunidades comerciales para que la ganadería crezca. Desde hace años la política oficial es de castigo a la exportación de carnes, con diferente tipo de limitaciones: retenciones, desdoblamiento cambiario, cupos o cortes que no se puede vender al extranjero. Eso impacta en la producción de novillos y novillitos que debería ser el objetivo principal de la cadena y de las políticas oficiales.

 

Dependencia de la cría.

 

Estas categorías son las que más carne aportan por animal. La ganadería argentina hace años que depende más de lo que ofrece la cría que de la recría y engorde a pasto o a corral. La intervención en los mercados arranco en 2006. En aquello momento había cerca de 60 millones de cabezas. Se cerraron mercados primero y luego la seca de 2008/09 achicó los campos y el rodeo cayó 15% a poco más de 50 millones de vacunos. En 2007 el rodeo de novillos era de 6,3 millones de cabezas y el de novillos de 4,5 millones. Entre ambas categorías vacunas sumaban 10,8 millones de animales.

 

Pasaron 15 años de debacle macroeconómica y entretando hubo una variedad de intervenciones en el mercado ganadero. Del recuento del rodeo surge ahora que el stock de novillos es de 2,4 millones de cabezas y que hay otros 4,75 millones de novillitos. Ambas categorías suman 7,15 millones de cabezas, 30% menos que una década y media atrás.

 

Señal de reinversión.

 

El crecimiento en la categoría de vacas es una clara señal de cómo el sector privado reinvierte cuando tiene mejores ingresos y ganancias. A contramano, la caída en novillos y novillitos es un signo de cómo la producción se puede achicar cuando se machaca durante años con medidas que desestimulan la inversión y que tiene que ver con la falta de incentivos a la exportación, pero también con la crisis económica interna y los controles de precios, por dar algunos ejemplos.

 

Si las señales fueran otras, seguramente la recría tendrá más espacio y los novillos se terminarían con kilajes mayores. La ganadería podría incrementar su oferta de carne vacuna también para el mercado interno y eso evitaría discusiones inútiles que sólo llevan a tener un mercado y una economía cada vez más reducidos. (Bichos de campo)

 

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