Jueves 12 de mayo 2022

Internos realizaron motín en la Brigada

Redacción 22/01/2022 - 09.07.hs

Desde hace varios años, los agentes de la Brigada de Investigaciones no solo se dedican a realizar tareas de seguimiento, inteligencia y búsqueda de prófugos. A partir de la inauguración del edificio de la calle Río Quinto y Corona Martínez, a los uniformados se les sumó una tarea que poco tiene que ver con su verdadera función: cuidar presos. En este contexto, el episodio que les tocó vivir el jueves por la noche los tomó por sorpresa. No obstante, pese a no tener real preparación y equipamiento para situaciones de amotinamientos, lograron controlar la situación.

 

Positivos.

 

Todo habría comenzado en horas de la mañana, cuando varios de los detenidos que actualmente pueblan la pequeña cárcel del edificio comenzaron a tener síntomas de Covid. "Vengan a hisoparnos que tenemos Covid", habrían gritado a sus guardias.

 

El procedimiento médico se realizó sin inconvenientes, y los resultados arrojaron que nueve de los diez internos estaban contagiados. "He ido muchas veces a llevarle ropa limpia y siempre veo a los policías sin barbijo", informó un pariente de uno de los internos a LA ARENA. A lo que una autoridad le respondió: "teniendo en cuenta la cantidad de contagios que se registran a diario era lógico que tarde o temprano llegara el virus, pese a los recaudos que se toman", dijo, y aseguró que los uniformados tienen la orden de llevar el cubrebocas "todo el tiempo".

 

Agresión.

 

El resto de la jornada se desarrolló normalmente: los internos salían al patio, usaban sus teléfonos y fumaban sus cigarrillos, y ninguno habría manifestado síntomas de gravedad. Pero la tranquilidad se terminó cuando cayó el sol. Hugo y Rodrigo Balquinta estaban "alterados", y se percibía que en cualquier momento algo iba a suceder.

 

"No se sabe bien porqué, pero ambos internos atacaron a otro de apellido Rodríguez a golpes de puño", contó una fuente policial. "Por suerte lo sacamos y lo llevamos al hospital, pero está bien, fuera de peligro", aseguró. Sufrió un corte en el labio y un golpe en la cabeza, y fue dado de alta horas después.

 

Motín.

 

Cerca de la medianoche, los primos Balquinta seguían "alterados", y realizaban todo tipo de pedidos "sin sentido", como calificaron las autoridades consultadas. "Querían ver a sus parientes pese a estar contagiados", explicaron.

 

Cerca de la una de la madrugada, el encargado de la dependencia fue sacado de la cama por el llamado de un subalterno: "Jefe, acá los Balquinta están por hacer algo". Inmutable, el comisario respondió: "No se metan, no sea cosa que se nos escapen, ahí voy".

 

Cuando llegó, el panorama era poco alentador: el personal policial reducido por la pandemia, los presos contagiados, escaso equipamiento para este tipo de eventos y para colmo... fuego. Fuego en el patio.

 

Ante tal escena, el comisario solicitó refuerzos a una patrulla de la Sección Canes, que en ese momento estaba realizando patrullajes de rutina por la zona. Al poco tiempo, llegaron con escudos y palos, y junto a los efectivos de la Brigada que se encontraban en la dependencia se prepararon para entrar.

 

Amotinados.

 

La cárcel cuenta con tres celdas que se conectan con un patio. Cerca de las 2 de la mañana, los Balquinta estaban a los gritos y golpeando las rejas con facas tumberas y palos. Mientras tanto, el resto de los internos aguardaba en sus celdas, pues no se habrían plegado a la revuelta.

 

Los uniformados, viendo que el desmadre era provocado únicamente por los Balquinta, abrieron las puertas de las celdas para que el resto de los presidiarios salieran, porque el humo se extendía cada vez más. En paralelo, una dotación de bomberos estaba en camino.

 

Pelea.

 

Finalmente, y a la orden del jefe, los policías irrumpieron en el patio, equipados para la batalla. Los primos se plantaron y en vano intentaron dar pelea. Armados pobremente como estaban, y siendo superados ampliamente en número, nada pudieron hacer contra el muro de escudos que se formó a su alrededor.

 

La pelea fue breve y violenta. Los jóvenes Balquinta terminaron con reducidos, con las manos esposadas y varios moretones.

 

Trasladados.

 

Las fuentes que relataron el episodio a LA ARENA aseguraron que el incendio lo habían provocado con una frazada y varias prendas de vestir, y que los bomberos no intervinieron ya que antes que llegaran, el foco había sido sofocado por los policías con matafuegos.

 

Rodrigo y Hugo Balquinta (que no estarían relacionados familiarmente ni con Mario el "Sapo" Valquinta ni con Rodrigo Valquinta), fueron trasladados a otras dependencias carcelarias, en Bernasconi y Jacinto Araúz. El resto de los presos, que durante el sofocamiento del motín aguardaron en un pasillo, volvieron a sus celdas. En tanto, una ambulancia del SEM acudió al lugar y atendió a uno de los internos, pero no hubo necesidad de trasladarlo al hospital.

 

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