Lunes 08 de agosto 2022

Jorge Newbery, el gentleman

Redacción 03/07/2022 - 00.03.hs

Jorge Newbery fue una figura que, tanto campeaba en las portadas de aquella desaparecida Mundo Peronista, como en las referencias de Billiken.

 

Walter Cazenave *

 

Tenido por uno de esos arquetipos y pioneros en alguna de las disciplinas no abiertas al común -la aeronáutica en su caso- Jorge Newbery fue una figura que, tanto campeaba en las portadas de aquella desaparecida Mundo Peronista, como en las referencias de Billiken. Su retrato -rubio, de aspecto simpático, audaz y pionero en una actividad que por entonces, comienzos de siglo, tenía algo de mágico- evoca también al notable deportista que fue. Su personalidad de "gentleman", o de cajetilla al menos, lo hizo merecedor de una inmortal letra de Celedonio Flores al recordar, sin nombrarlo, que fue él quien "amainara guapos" en la esquina de Corrientes y Esmeralda. Ese verso reafirma, también, su condición de introductor del boxeo en la Argentina.

 

Por eso, procurando la "desbilliniquización" de su figura (para emplear el preciso y original término que usaran los autores del libro que sirvió de base a esta nota, se imponía bajar a Newbery del pedestal deportivo en que lo había ubicado la derecha nacional aprovechando su condición de deportista y promotor (a veces también introductor) de actividades tales como la esgrima, el boxeo y hasta el que pasó a ser el deporte más popular en el país: el fútbol. También fue muy importante su brega por la concreción de la aviación civil y militar, propiciando en esta última la creación de una escuela. Todas esas actividades lo convirtieron en una figura socialmente muy popular, pero sirvieron posteriormente a quienes cambiaron su imagen de promotor del nacionalismo energético por la del deportista sobresaliente, la que perdura hasta hoy en gran medida. Su heroica muerte al tratar de cruzar la cordillera de los Andes en avión -nada menos, y por primera vez- contribuyó a cimentar aquella imagen.

 

Un marco indebido.

 

Pero mucho más que casualmente, o no tanto, quedó inmóvil en ese marco del recuerdo, que suele ser una forma del olvido parcial. Ocurre que, aunque hijo de un estadounidense y con estudios cursados en el país de su padre, Jorge Newbery

 

hizo aportes importantísimos en el campo de la energía, con una visión anticipatoria de lo que vendría y defendiendo lo que podríamos llamar "sentido nacional" de su actividad. Propuso tempranamente la creación de una entidad estatal que entendiera en materia de explotación de combustibles fósiles, esto cuando hacía muy poco que se había descubierto petróleo en Comodoro Rivadavia. El uso de ese carburante comenzaba a ser comercialmente importantísimo para unas pocas empresas internacionales -norteamericanas y británicas especialmente- que bregaban por ser las únicas abastecedoras de ese mineral y del gas consecuente. De allí que atacaran con falsos argumentos la calidad de aquel petróleo argentino, acompañados, con sus socios locales. En su defensa del producto nacional se nutrió de variados argumentos, caso de la Ley que Rumania, uno de los primeros países en aprovechar el mineral, había aplicado sobre sus yacimientos, lo que propició que ya en 1907 el gobierno "reservara áreas en los territorios nacionales para que la estadounidense Esso y la británica Shell no se las adueñaran, como terminaron haciendo en las provincias del norte y en Cuyo". Ambas empresas, con visión de futuro y egoísmo, ya disputaban el petróleo que asomaba en el mundo.

 

Nacionalizar.

 

Paralelamente Newbery bregaba por la nacionalización del servicio de alumbrado municipal a gas, también extranjero, que reconocía tener beneficios casi treinta veces mayores que el capital inicial. (Cualquier similitud con el presente...) Newbery desde su cargo municipal pugnaba por la estatización del gas y de la electricidad propiciando, también, la explotación mixta del petróleo. Quien fuera su continuador en ese propósito, el general Enrique Mosconi, fundador de YPF, llegaría a la conclusión que "no se puede ser socio de los enemigos".

 

Por la época y los criterios vigentes por entonces más significativa fue la lucha de Newbery por la estatización de los recursos energéticos, apoyada sus estudios profesionales sobre esos problemas. Su idea -como ya se ha señalado- y anticipándose veinte años a los hechos-, apuntaba a la creación de empresas estatales que manejaran la política en el tema y lo hicieran con criterios propios y nacionales. En sus propias palabras: "antes de mi partida para los Estados Unidos he publicado una serie de artículos tendientes a demostrar las ventajas de la municipalización del servicio de luz, tracción y fuerza. Mis ideas sobre este punto se han fortalecido con lo que he observado posteriormente en Inglaterra. Tengo la seguridad de que en días más o menos, se llegará entre nosotros a las mismas conclusiones que he sostenido en mis estudios anteriores, imitando así lo que en otras partes con tan notables ventajas se ha hecho para los municipios y sus habitantes". Seguramente, de haber vivido años después, Newbery no hubiera formado parte de las amistades de los ex presidentes Menem ni Macri...

 

Al celebrarse el primer centenario de la Revolución de Mayo Newbery y su amigo Justino Thierry, -un calificado geólogo que enseñaba en el Colegio Militar- publicaron el libro El Petróleo. Ese libro, verdadera exégesis del problema de los combustibles, su explotación y concesiones, permaneció un siglo en las sombras hasta que la Biblioteca Nacional lo reeditó en su Colección Los Raros, con un enjundioso prólogo de Fernando "Pino" Solanas y Félix Herrero, el cual ha servido de base para esta nota.

 

Con mucha lucidez los autores del prólogo no solamente hacen el encuadre de Newbery en lo personal -ya de por sí muy interesante- sino también del tiempo en que le tocó vivir, sobre el final de la época victoriana, cuando el desarrollo de la ciencia y el surgimiento de los Estados Unidos como potencia. De hecho, con alguna ironía, señalan como hitos que junto con la expansión de los modernos medios de trasporte por esos días (entre 1880 y 1910) se inventan el motor a explosión, las dinamos eléctricas, se abre el Canal de Suez, aparece la lamparilla incandescente, comienza a desarrollarse el vuelo con dirigibles... y también la ametralladora, un argumento ciertamente novedoso en las cuestiones políticas. Por entonces la Argentina apuntaba a ser uno de los principales países del mundo.

 

En la mirada de Newbery -y en la de otros patriotas y precursores que compartían sus concepciones- estaba la proyección hacia un futuro casi impensable por quienes solamente veían para el país la explotación agroganadera. Como ya se ha dicho en él campeaba la necesidad y posibilidad de crear una empresa estatal que administrara todo lo relativo al aprovechamiento de los nacientes combustibles fósiles -¡en 1906!- y el papel primordial que debía tener el Estado en ese momento.

 

Palabra definitiva.

 

"Quién podrá vender a más bajo precio? Indiscutiblemente la Municipalidad ¿Por qué? Porque la Municipalidad no busca ganancias; su sólo objeto es prestar servicios a sus administrados al precio más bajo posible. No tiene el municipio como las empresas particulares, que repartir dividendos a sus accionistas, que superan hasta 4 o 5 veces el precio del interés del capital invertido por la comuna, para planear la municipalización". (...) "A la menor tentativo de recuperación en favor del público perjudicado, basta que pongan el grito en el cielo. El único norte que los guía es el lucro".

 

"La tesis que (los argentinos) no sabemos ni podemos administrar es absurda, además de probar la práctica todo lo contrario".

 

Definitivamente sus biógrafos dicen: Newbery no era partidario del liberalismo económico, que diferenciaba del conservadurismo local.

 

Los raros

 

"La colección Los raros se propone interrogar los libros clásicos argentinos que han corrido la suerte de la lenta omisión que trae el tiempo y el olvido de los hombres. Ser clásico es lo contrario de ser raro, es su espejo invertido, su destino dado vuelta. Toda política editorial en el espacio público busca volver lo raro a lo clásico y hacer que lo raro no se pierda ni se abandone en la memoria atenta del presente".

 

* Colaborador

 

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