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Miércoles 28 de enero 2026

Las olas de calor dañan hasta mamposterías urbanas

Por Redacción 28/01/2026 - 09.28.hs

En muchas provincias de la Argentina se están viviendo jornadas de altas temperaturas, extremas, con mucha radiación solar y, después, llegan las lluvias torrenciales. Todo eso no solo tiene un costo en la salud de los habitantes, sino que también generan dilataciones, grietas, fisuras, fallas que resultan prematuras en los materiales de construcción y luego transmiten la concentración térmica al interior de viviendas y edificios.

 

Además, sufren las paredes y se descascaran las pinturas que reciben el sol del mediodía, el sol más caliente, directo, que hace que toda la casa sea un horno durante el verano. Algunos encienden el aire acondicionado para poder enfriar un poco el ambiente, pero eso requieren de un consumo mucho más elevado de energía, se sobrecarga la factura de la luz y la salud bronquial de las personas.

 

Por lo tanto, desde la Agencia Noticias Argentinas, se analizaron los siguientes datos: en 2026, los índices UV en áreas como la provincia de Buenos Aires alcanzan niveles extremos (12+), este fenómeno suele acelerar la degradación de polímeros, pinturas y techos. También genera grietas y pérdida de color, igual que lo hace con la piel: curte y lastima a las personas que se exponen en los horarios de 11 a 16 horas sin protección solar, cuando el sol está en lo más alto y los rayos caen a pico.

 

Es fundamental cuidar los inmuebles y aplicar recubrimientos reflectantes, usar materiales con alta resistencia UV y proteger al personal.

 

¿Qué es el estrés térmico?

 

Los especialistas denominan estrés térmico al proceso que de manera progresiva afecta revoques, pinturas, morteros y selladores. Este contexto reduce significativamente la vida útil de los materiales y genera fallas estructurales y estéticas. La exposición prolongada al sol, de cualquier objeto, impacta intensamente sobre las superficies exteriores. Se degradan las pinturas y los recubrimientos a causa de la radiación UV. Pierden humedad los revoques y, de a poco, comienzan a fisurarse, micro fisuras, que van lastimando las propiedades..

 

Asimismo, los selladores rígidos o de baja calidad se endurecen, dejan de ser elásticos y tampoco absorben los movimientos naturales de la estructura. Por lo tanto, uno de los primeros signos de alerta del estrés térmico es la aparición de fisuras capilares, craquelados, separación en juntas y deformación de sellados, que suelen aparecer entre carpinterías y muros. Muchas veces, estas señales tempranas suelen dejarse "para después". Parece algo menor que termina teniendo un impacto todavía más fuerte, es decir, pueden derivar en filtraciones de agua, desprendimientos y reparaciones mucho más costosas.

 

“El error más frecuente es tratar el mantenimiento como una cuestión estética y no técnica. Las superficies exteriores están en constante movimiento y necesitan productos que acompañen esa dinámica, especialmente en verano. El uso de selladores rígidos en zonas con dilatación o la aplicación de productos sobre superficies calientes son prácticas que reducen drásticamente la durabilidad de cualquier sistema", explicó Aylén Muñoz Alegre, responsable de Comunicación en Mapei Argentina. 

 

Por eso se habla de prevención que tiene que comenzar antes que el calor intenso. En paralelo, los especialistas indicaron la necesidad de revisar juntas, fisuras y sellados existentes, limpiar y preparar superficies envejecidas, verificar drenajes y utilizar recubrimientos con resistencia UV certificada. Para los inmuebles en obras hay que respetar los tiempos de curado de morteros y revoques es clave para evitar fallas prematuras durante los meses más calurosos.

 

Además, en las regiones de lluvias intensas, el estrés térmico suele ser todavía más crítico. La combinación de sol extremo y lluvias intensas provoca contracción y expansión brusca, lo que afecta cubiertas, balcones, medianeras y encuentros de materiales. “Una fisura activa que permite el ingreso de agua debe tratarse de inmediato. En estos casos, los selladores elásticos y los sistemas de impermeabilización adecuados marcan la diferencia entre una solución duradera y un problema recurrente”, agregan desde Mapei. Si bien el estrés térmico no se ve de un día para el otro, sus consecuencias sí.

 

 

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