Una playa de río que ofrece naturaleza, cultura popular y ciencia espacial
Cuando se lee o escucha la palabra “playa”, la mayoría de las personas inmediatamente pensamos en el mar, en un horizonte infinito y una costa de arenas blancas, donde se puede descansar y practicar el ocio.
Sin embargo, no todas las playas son de agua salada porque también existen las playas de ríos, que no tienen nada que envidiarles. La única diferencia no es que el agua es dulce, puede haber muchas más.
En el caso de la playa de Punta del Indio, en el extremo nordeste de la provincia de Buenos Aires, a 150 kilómetros de CABA y a 70 de la ciudad de La Plata, las opciones son casi interminables porque ofrece posibilidades de disfrute para todos los gustos.
La Municipalidad de Punta Indio resalta todos los atractivos turísticos que posee la localidad, ya que se caracteriza por sus extensas playas naturales formadas por el Río de La Plata, pero también por ofrecer atractivos culturales y científicos.
El espacio urbano está atravesado por distintas especies florísticas, además de los bosques de tala y coronillo. Tal es así que la mariposa bandera es un insecto característico de la zona.
El mayor dato es que en el partido está ubicado el Parque Costero del Sur, que es una Reserva de Biósfera de la UNESCO. En la zona de Punta del Indio se pueden realizar actividades de turismo aventura, náuticas, caminatas por senderos, avistaje de aves, circuitos ciclísticos y deportes náuticos, entre otras alternativas.
Allí nomás está la localidad de Pipinas, que posee una impronta basada en el turismo rural comunitario y que ofrece opciones de Turismo Rural, Turismo de Estancia y Turismo Rural de Base Comunitaria. Entre las propuestas de este lugar está la recuperación de la historia reciente y el arte público. El Museo Abierto es un atrayente paseo que muestra, mediante una serie de murales realizados por la comunidad, la historia del pueblo y de los referentes laborales y culturales.
En Pipina también se encuentra el Centro Espacial Punta Indio, ubicado sobre la ruta provincial N° 36. Allí, en una superficie de 2.000 metros cuadrados, se testean los prototipos del Proyecto Tronador de la CONAE, entre otras muchas tareas.
Primeros años
La historia de Punta Indio se remonta a principios del siglo XX, cuando los hermanos Catella compraron tierras en la zona y desde su campo se empezaron a dedicar a la explotación de leña de eucalipto. La leña se usaba para abastecer a las usinas termoeléctricas de Buenos Aires que no podían importar carbón por las guerras que sucedían en Europa.
Con el fin de los conflictos bélicos en el Viejo Continente, la demanda de leña se redujo y los Catella pensaron que la solución para el porvenir de sus empresas y sus trabajadores era fundar un pueblo.
Abrieron la vieja ruta 11 y la extendieron. Lotearon las tierras y donaron varias parcelas para que se pudiera instalar oficinas policiales, el Automóvil Club Argentino (ACA) y una escuela. A fines de 1932 presentaron los planos en el Ministerio de Infraestructura y lograron que sean aprobados.
Para las personas amantes de la tranquilidad y el espacio cómodo Punta Indio es una alternativa especial porque posee una densidad poblacional baja y no es abarrotado como otros centros turísticos más clásicos. Es un destino para aprovechar a visitar y descubrirlo con calma, antes de que el turismo masivo se percate de su existencia.
Artículos relacionados
