Viernes 24 de junio 2022

Cuando no alcanza con las palabras

Redacción 18/05/2022 - 00.44.hs

Las deliberaciones en torno a la aplicación del Fondo Estabilizador del Trigo Argentino, vulgarmente conocido como fideicomiso del trigo, siguen transcurriendo sin que se registren logros concretos. Los funcionarios del gobierno por un lado y los empresarios de las cámaras que representan a la industria molinera por el otro, fatigan reuniones sin lograr ponerse de acuerdo. El objetivo de ese instrumento impulsado por el Ejecutivo nacional es desacoplar los precios del mercado interno frente a la disparada de los precios internacionales de ese cereal, uno de los daños colaterales económicos de la guerra de Ucrania y las sanciones impuestas por las potencias occidentales a Rusia.

 

Hasta ahora la voluntad de diálogo del gobierno aparece como insuficiente para pasar de las palabras a la acción, pues del lado de los empresarios se corre permanentemente el arco. Un columnista económico porteño que sigue de cerca estas negociaciones no duda en calificar esta pulseada como un duelo de poder entre el Estado y las corporaciones. La resistencia a realizar mínimas concesiones y bajar precios excede la batalla distributiva para incursionar en un enfrentamiento en donde se pone en entredicho la autoridad del Estado para intervenir en la economía. Otro tema que está presente en esta pelea es la negativa de los empresarios a brindar información sobre sus movimientos, una exigencia que plantea el acceso al subsidio. Esa oposición a abrir los registros contables obedece a un viejo problema: el alto nivel de tráfico en negro de insumos y productos del sector. Abundan las denuncias que avalan esta sospecha.

 

La pelea contra la inflación enfrenta al Estado contra los formadores de precios que son las corporaciones más poderosas. Y ello ocurre en nuestro país como en todas las economías occidentales. Hasta en Estados Unidos se debate la imposición de controles de precios en algunos segmentos estratégicos. En tanto la India fue más a fondo y directamente suspendió la exportación de trigo para combatir el alza del precio y asegurar el abastecimiento interno. Es el segundo productor mundial y uno de los diez mayores exportadores del cereal. En nuestro país la noticia pasó desapercibida y no sin motivo. Los grandes medios de comunicación forman parte del entramado que obstaculiza cualquier intento de intervención del Estado. El Grupo Clarín viene resistiendo la aplicación de un decreto presidencial que declara servicios públicos la prestación de internet y la televisión por cable e impuso límites a los aumentos tarifarios. Con el auxilio de una cautelar ante la Justicia el mayor emporio mediático sigue aumentando a su antojo los precios y por eso logró que su empresa de telecomunicaciones alcanzara ganancias por 41 mil millones de pesos el año pasado.

 

En tanto el gobierno sigue apostando al diálogo con el sector formador de precios como única herramienta y autolimitándose a la hora de aplicar medidas, incluso cuando esa estrategia circula por una vía muerta. No está mal la búsqueda de consensos, pero nunca a expensas de maniatar al Estado cuando unos pocos pero poderosos imponen la ley del más fuerte a millones de consumidores inermes.

 

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