Domingo 05 de febrero 2023

La deuda con el salario

Redacción 30/11/2022 - 08.47.hs

Más allá de los cimbronazos por la elevada inflación, la escasez de reservas de divisas en el Banco Central y los condicionamientos que impone la deuda externa con el FMI y los acreedores privados –pesada herencia de la gestión de Mauricio Macri—, la actividad económica viene mostrando números alentadores para la mayoría de los rubros. En un panorama mundial cruzado por la crisis desatada por la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia podría decirse que Argentina no está en el peor de los mundos a pesar de los titulares deprimentes de la prensa opositora porteña. Quizás la excepción en este escenario lo pueda constituir lo que vulgarmente se denomina el “campo”, afectado temporalmente por una sequía que va a tener repercusión en los volúmenes de las próximas cosechas.

 

La industria manufacturera, el comercio mayorista y minorista, transporte y comunicaciones, la producción de bienes y servicios, la intermediación financiera vienen mostrando números que, con altibajos, pueden considerarse positivos; se reitera, en un panorama mundial oscuro.

 

Pero las cosas adquieren otro cariz cuando se habla del ingreso de los segmentos asalariados que no logran recuperar las profundas caídas que sufrieron con la aplicación del recetario neoliberal del macrismo. Un reciente estudio realizado por el Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía conformado por economistas de la Universidad Nacional de Rosario vino a confirmar que bajo el gobierno del Frente de Todos los salarios de los trabajadores registrados siguieron perdiendo capacidad de compra aunque en forma más atenuada que en el período de gobierno cambiemita.

 

Con una presentación inusual de lo que significa la medición de los ingresos de los trabajadores, el centro de estudios rosarino realizó un análisis de cómo evolucionó esa variable desde el año 2003 al día de hoy. Así logró determinar que durante el cuatrienio de Néstor Kirchner cada trabajador registrado, en promedio, acumuló un ingreso extra de más de 1,5 millones de pesos con relación al período anterior. En el primer gobierno de Cristina Kirchner ese acumulado descendió a 320 mil pesos extra, pero en el segundo período de CFK aumentó a de 836 mil pesos. En el próximo período de gobierno se registró el quiebre más profundo de la serie pues con Mauricio Macri cada trabajadores registrado, en promedio, en lugar de aumentar, perdió 987 mil pesos con relación al período anterior. Por último, con la llegada de Alberto Fernández, el sector asalariado formal siguió perdiendo aunque a un ritmo menor al registrado durante el macrismo: en los dos primeros años de gobierno del FdT, cada trabajador vio caer en 159 mil pesos el acumulado percibido con relación al período anterior. (Todas las cifras están presentadas en moneda constante).

 

Queda claro que la recuperación económica no garantiza per se la recomposición salarial. Las enormes ganancias en dólares que vienen mostrando las grandes corporaciones empresarias no derrama hacia los sectores más vulnerables con lo cual la distribución del ingreso nacional sigue siendo regresiva. No hay dudas de que esta es, precisamente, la mayor deuda del actual gobierno nacional.

 

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