Domingo 02 de junio 2024

Torpeza política

Redacción 30/05/2023 - 08.42.hs

El gobierno de Mendoza, con su gobernador a la cabeza, protagonizó la semana pasada un papelón de aquellos que quedan en la memoria. En virtud del mundial juvenil de fútbol que se viene desarrollando en diversas sedes provinciales, no tuvo mejor idea que ocultar en el estadio de la ciudad capital los símbolos patrios que adornan el tablero en una de las tribunas: ambos aparecieron tapados por cartelería oficial, mientras se disputaba un encuentro entre selecciones extranjeras. Uno de los emblemas era la cartografía de las islas, pintada en celeste y blanco y el otro, la propia bandera argentina. El procedimiento, evidentemente, se realizó tratando de disimular con una enorme torpeza el nombre del estadio: Malvinas Argentinas, así nominado en homenaje a los caídos en la guerra por las islas.

 

Semejante ineptitud parece haber estado motivada en un pedido –u orden- de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) respecto a que en las nominaciones relativas al campeonato no debía haber connotaciones políticas, mandato que, al parecer, fue obedecido mansamente por el gobernador cuyano quien, ante los rumores que anticipaban esa insolencia, los había calificado como “bolazos”… Su responsabilidad en el suceso quedó demostrada cuando, ante semejante agravio, intervinieron las autoridades nacionales pertinentes y el mandatario ordenó que se retiraran los carteles pero, como dijera un diario de orden nacional, “el papelón ya estaba consumado”, pese a ciertas manifestaciones en los medios de difusión mendocinos que pretendían disimularlo. En el proceder se evidenció la torpeza política de no considerar el tema de las islas como una cuestión de soberanía referida a un territorio nacional, reclamo apoyado en sobradas razones que un gobierno federal no puede ignorar .

 

La incongruencia del acto motivó reacciones inmediatas, tanto en lo público como en lo privado y hasta produjo un cierto desgaste en algunos ministerios del gobierno nacional que no se movieron con la rapidez que reclamaba tan torpe actitud. Las asociaciones de ex combatientes mostraron de inmediato su indignación y recordaron que los centenares de argentinos que cayeron en defensa del suelo patrio conforman un emblema que late junto a los símbolos y la denominación indignamente ocultados.

 

Pero en cualquier observador atento late una inevitable pregunta: ¿Qué llevó al gobernador mendocino a caer en semejante bochorno? Su alineación con la derecha macrista -que siempre postergó la cuestión Malvinas- no parece motivación suficiente para caer en semejante yerro. Los pampeanos sabemos por experiencia que el mandatario prefiere ignorar ciertas verdades en pro de favorecer a su provincia y sus apetencias políticas personales, pero de allí a la concreción de un acto enraizado en vaya a saber qué acuerdos, hay mucha distancia, inadmisible en la experiencia política del gobernante.

 

La síntesis en el nivel nacional fue clara en su apreciación definitiva: “Las explicaciones del gobernador “no fueron satisfactorias; no se puede minimizar lo sucedido refiriéndolo a un error ‘involuntario’ de la FIFA. Necesitamos saber si hubo alguna exigencia de la FIFA o algún tipo de compromiso de la gobernación”.

 

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