Un cruzado en la ofensiva contra Cuba
El secretario de Estado de EE.UU, Marco Rubio, es una pieza clave en la política del país del Norte hacia lo que considera su “patio trasero”: nuestra América Latina. Muy anticomunista, su historia es turbia y plagada de mentiras.
IRINA SANTESTEBAN
Rubio dice estar orgulloso de ser “cubanoamericano”, pues sus padres se exiliaron en EEUU, buscando mejores horizontes. Y allí surge la primera mentira de su trayectoria política, pues en sus campañas electorales, tanto en Florida (su estado natal) como para el Senado, decía que su familia había “huido” de la “dictadura castrista”. Investigaciones de diversos medios -como The Washington Post – descubrieron que los padres de Rubio salieron de Cuba en 1956, bajo la dictadura de Fulgencio Batista, cuando la mayor de las Antillas era un paraíso de la mafia estadounidense.
La revolución de 1959 que lideró Fidel Castro logró alfabetizar a toda su población, hazaña reconocida por la ONU en 1962, además de desterrar la desnutrición infantil y garantizar salud y educación para toda la población.
Antes rivales.
Rubio fue rival de Donald Trump en las primarias del Partido Republicano de 2016, cuando ganó el actual presidente. En esa ocasión llamaba a su contrincante “peligroso y estafador”, y lo acusaba de querer construir el muro con México como había levantado sus torres Trump: “con mano de obra inmigrante ilegal”.
Paradojas de la historia, hoy es el primer servidor del magnate y quien lleva adelante su política exterior, llevando a su máxima expresión la política del “garrote” y la doctrina Monroe, tal como se vio durante todo 2025 contra Venezuela.
Según Gustavo Veiga (Página 12), citando a la agencia AP, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores en el Senado, James Risch, reconoció que Rubio impulsó a Trump a usar la fuerza militar contra Venezuela. Primero con el bombardeo de lanchas civiles en el Caribe, con más de un centenar de muertos, y luego con el ataque aéreo a gran escala en Caracas, cuando procedió a secuestrar al presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, quienes permanecen detenidos ilegalmente en Nueva York.
Obsesionado con Cuba.
La política exterior de Rubio tiene una constante: Cuba. Fue bajo su consejo que Trump, luego del ataque contra la República Bolivariana, enfilara los cañones contra la patria de José Martí y Fidel.
Cuba sufre un criminal bloqueo hace 64 años, impuesto en épocas del demócrata John F. Kennedy y mantenido y agravado por trece administraciones, sin distinción. En 1996, bajo la presidencia de Bill Clinton, se sancionó la ley Helms-Burton, que endureció aún más esa sanción unilateral contra un país soberano; mientras que en el primer período de Trump (2017-2021) se dictaron 243 medidas coercitivas que agravaron el bloqueo económico, comercial y financiero.
Como Cuba no se ha rendido, a pesar de las enormes dificultades que atraviesa su economía y afectan a su población, Trump recrudeció su política de asfixia y hoy la isla se encuentra en una situación de extrema gravedad, pues EEUU, cual gendarme del planeta, resolvió sancionar a cualquier país que comercialice petróleo con Cuba.
Rubio lleva adelante desde el Departamento de Estado, como cruzada personal, esa política criminal hacia el país que no ha renunciado a su soberanía ni a su Revolución. Lo hace con desprecio absoluto a las resoluciones de la Asamblea General de la ONU, que desde 1992 hasta 2025 condenó el bloqueo con una mayoría aplastante.
Consecuencias.
La prohibición de proveer combustible -incluyendo amenazas a empresas navieras y aseguradoras - ha agravado los apagones de electricidad que venía padeciendo la población. Hoy son cosa de todos los días y de muchas horas. El transporte público se ha reducido al mínimo y los hospitales tienen enormes dificultades para funcionar. Estamos hablando de infancias (bebés en incubadoras), de pacientes con diálisis que ven interrumpidos sus tratamientos, de quirófanos que no pueden funcionar. Cuba produce medicamentos, pero necesita insumos que no puede importar, y aunque el bloqueo dificultaba y encarecía el comercio para la compra de alimentos y otros productos necesarios para su población, ahora directamente no puede hacerlo. El impacto humanitario es directo.
El Derecho Internacional Humanitario condena estas políticas, porque el bloqueo afecta el acceso a la salud, a la alimentación y a condiciones de vida dignas.
Ante ello, la solidaridad se expresa, pero todavía no alcanza a romper el bloqueo. Aunque gobiernos como México, Rusia y China han enviado barcos con ayuda humanitaria, no llega todavía el petróleo que tanto necesita Cuba.
En marzo partirá la Flotilla Nuestra América, que como lo hizo el año pasado hacia Palestina (la Flotilla Global Sumud), llevará ayuda y hará visible la situación. Recorrerá una distancia más corta pero con un peligro mayor: tener al agresor a pocas millas.
“Narco” Rubio.
La hipocresía del gobierno de EEUU es asombrosa. Mientras se invoca la “lucha contra el narcotráfico” como bandera moral, en el entorno del secretario de Estado hay algunos “puntos oscuros”.
Su cuñado, Orlando Cicilia, fue detenido en 1989 por traficar un enorme cargamento de drogas, de 15 millones de dólares. Fue condenado a 25 años de prisión, y liberado 12 años después, tras un acuerdo con la Fiscalía, y pasó a colaborar con la DEA. Rubio, que ya era miembro de la Cámara de Representantes de la Florida, utilizó su cargo para que le otorgaran a Cicilia una licencia de bienes y raíces.
Recientemente Rubio influyó sobre Trump para que indultara al narcotraficante y expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, preso en EEUU con sentencia firme de 45 años, impuesta por jueces del distrito sur de Nueva York, por el delito de introducir 400 toneladas de cocaína.
Rubio y Milei.
Con ese historial y su ideología de extrema derecha, incluso al interior del Partido Republicano, Rubio elogia a Javier Milei. En 2023, días antes del balotaje, escribió una editorial en el diario La Nación, donde decía que el entonces candidato de La Libertad Avanza era “un aliado” y que EEUU “tenía que apoyarlo” para “avanzar nuestros lazos conjuntos en temas de seguridad” y para “contrarrestar la influencia comunista en la región”.
Dime quién te elogia y te diré quién eres.
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