Puelén: En el oeste profundo
Miércoles 21 de febrero 2024

Puelén: En el oeste profundo

Redaccion Avances 10/12/2023 - 12.00.hs

Rumbo a la localidad de Puelén, la autora de este artículo describe la belleza agreste del paisaje norpatagónico.

 

Gladys Pelizzari *

 

Desde 25 de Mayo es necesario transitar 50 kilómetros para llegar hasta Puelén. Estamos en la Patagonia norte y el camino nos permite observar las características que lo identifican: las bardas, el basalto, la flora, la variedad de aves y el naturalizado tamarisco, que con ejemplares de muchos años, brindan su sombra al viajero.

 

El topónimo.

 

Son varios los significados que se consideran: Justo Molina en el año 1805 lo llama Pueleg y Luis de la Cruz (1806) en su viaje cita los nombres Puelec, Puelce, que significa “enfadoso, bravo,” se debe al ruido que produce el agua, cuando choca con el techo al surgir y se percibe cuando uno está cerca. Según Eliseo Tello (1958) y Esteban Erize (1988), significa “llanura del este,” porque así lo llamaban los mapuches que procedentes del oeste, se internaban en esta parte del territorio.

 

Enrique Stieben (1966) lo traduce como “boca enojada” por el ruido que produce el agua al salir. Para Alberto Vúletin (1978) significa “ligero de vientre” aludiendo a las propiedades purgativas de sus aguas, que contienen diversas sales, cloruro de sodio, sulfato de sodio y bicarbonatos de sodio, magnesio y calcio.

 

El manantial.

 

También llamado “Ojo de agua” surge con fuerza, una cristalina y abundante vertiente por una boca rocosa de 70 cm de ancho por 60 cm de altura. El origen del agua subterránea es por aportes pluviales y nevadas, dado que la roca permite la circulación del agua entre capas impermeables. Tiene un caudal de 83 litros por segundo y a una temperatura de 18 grados. Luego forma dos arroyos de aproximadamente 20 km hasta desembocar en el Salitral Chico o de la Perra.

 

La región ha sido importante lugar de descanso de los pueblos originarios en su tránsito por la rastrillada de las Víboras. El explorador chileno Luis de la Cruz hizo referencia a la existencia del “Ojo de agua” en el año 1806. Permaneció allí varios días, manifestó que: “Era un lugar de cruce de caminos transitados por huiliches y pehuenches y la importancia del lugar se debía al manantial de agua.” Allí conoció a la cautiva Petronila Pérez (Jornada XX). Le ofreció ayuda para volver con los blancos, pero ella le manifestó que no deseaba regresar porque amaba a sus hijos y no quería separarse de ellos. Los sacerdotes jesuitas llegaron hasta Puelén en su ruta desde Paraguay, sede de la Orden, continuaban hacia la Sierra de Chachahuén y los pasos andinos, que los conectaban con la Misión de Concepción de Chile.

 

Vicente Salinas.

 

Una calle del pueblo recuerda a quien fuera designado el 19 de enero de 1893, por Decreto del Gobernador General Eduardo Pico, como “Comisario Honorario” del Departamento Nº 15 con capital en La Copelina, lo acompañaban en sus funciones dos Gendarmes. Además fue designado primer Juez de Paz. Al año siguiente -agosto de 1894- presentó su renuncia, manifestando que era imposible desempeñar sus tareas con tan poco personal, en un Departamento tan extenso (1.200 leguas cuadradas). Tiempo después Salinas viajó a Buenos Aires en tren, desde Toay. Allí murió misteriosamente y su cadáver apareció flotando en el Lago del Rosedal de Palermo.

 

Diego González.

 

Cuando el Gobernador del Territorio de La Pampa Central Dr. Diego González, junto a tres acompañantes, realizó un viaje al oeste pampeano y en el año 1905 llegó hasta Puelén, era la primera vez que un Gobernador llegaba hasta esos alejados parajes. Como medio de movilidad utilizó el carruaje de la Gobernación y emplearon en total del recorrido 160 caballos y 10 mulas, que le iban facilitando los vecinos. En su Informe el Gobernador expresó: “En Puelén hay un grupo de vecinos que cultiva pequeñas chacras, las que son regadas con las aguas de un abundantísimo y precioso ojo de agua. Es indudablemente lo más pintoresco del camino hasta ahora recorrido”.

 

Acueducto.

 

Cuando fue necesario pavimentar la Ruta Provincial Nº 20 que une Caranchos con Gobernador Ayala, había que contar con una fuente de agua cercana, ya que utilizar agua para transportarla desde el río Colorado, elevaría considerablemente los costos. Por ello se tomó la decisión de construir el Acueducto Puelén- Chacharramendi, paralelo a la ruta. Con un recorrido de 207 km, en su mayor parte funciona por gravedad y en los últimos 11 km fue necesario instalar una Estación de bombeo. El proyecto se diseñó en el año 1974 y concluyó cuatro años después. Cuando terminó la obra de la Ruta el acueducto pasó a abastecer de agua a las poblaciones de Chacharramendi, La Reforma y Limay Mahuida.

 

Actualmente se lo considera en la etapa final de su vida útil, ya que mantenerlo operativo genera importantes costos.

 

Destino turístico.

 

Para conocer la importancia del manantial, como fuente de agua permanente en la aridez del oeste pampeano, es necesario desarrollar políticas que fomenten el turismo: mejorar el servicio que ofrece el camping, con una reparación integral de las instalaciones, realizar un plan integral de forestación, poner en valor y proteger los lugares históricos, testimonios de pueblos originarios que son patrimonio de toda la comunidad, brindar información que refleje las características del paisaje. Un rincón en el sudoeste pampeano que merece ser visitado.

 

* Colaboradora de 25 de Mayo

 

' '

¿Querés recibir notificaciones de alertas?