Domingo 31 de agosto 2025

“Cada día llega gente nueva a buscar un plato de comida”

Redacción 31/08/2025 - 11.52.hs

Micky Fiol, uno de los referentes y fundadores del Desayunador de Villa Germinal, un comedor comunitario que los sábados al mediodía reparte más de 300 viandas, afirmó que la crisis económica actual es tan dramática como la que los empujó a abrir ese espacio. “Hay cosas que se van repitiendo. Hoy por hoy estamos como al principio, en 2002, en cuanto a lo duro de la situación”, afirmó.

 

Fiol estuvo el miércoles a la noche en “La Parte y el Todo”, en la TVPP, donde analizó la situación actual de las personas que concurren asiduamente al comedor. “Tuvimos una situación mala durante el gobierno de Macri, pero hoy tenemos una situación aún peor. Lo que vemos en Villa Germinal es que cada día llega gente nueva a buscar un plato de comida”, explicó.

 

El espacio ofrece el almuerzo los sábados y los días de semana la merienda. El nombre de “desayunador” les quedó desde aquellos días de 2002 en que comenzaron recibiendo a los chicos del barrio los sábados a la mañana para darles la primera comida del día. “Hoy los chicos pasan por el desayunador después de la escuela, toman la merienda pero también tenemos talleres de huerta, fútbol, arte, murga, diversas actividades para que no solo sea la cuestión de la comida lo que nos vincule”, dijo.

 

-¿Quiénes van a buscar comida, además de los chicos?

 

-Hoy no solo mujeres están yendo a buscar la vianda, también muchos varones, porque la situación está terrible, hay mucha necesidad. Hemos pasado mejores épocas, aunque podemos decir que nunca dejamos de existir como desayunador. Nunca dejamos de dar la comida. Hemos pasado momentos difíciles como en la pandemia, donde la gente no podía salir a hacer changas, y hoy estamos quizá en un momento tan difícil como el de la pandemia.

 

-¿La sociedad los ayuda?

 

-La verdad que sí. Tenemos muchos amigos, amigas, padrinos y madrinas que nos acompañan, tenemos una cuenta en el banco en la que la gente nos transfiere algún dinero, tenemos grupos de jubilados como Tito Evangelista o Manuel Otero que se juntan y nos compran toda la verdura del mes, hay muchachos que trabajan en Defensa Civil que ahora están colaborando con fruta, pero la idea es mejorar la calidad de lo que estamos dando como alimentos. Tenemos un aporte del Ministerio de Desarrollo Social para la compra de carne para los almuerzos de los sábados. No podríamos bancar el costo que significa otorgar los sábados alrededor de 300 viandas. No es que vayan 300 personas a buscar, sino que van familias de siete personas y llevan para el domingo también. La demanda es terrible. La devaluación de 2023 tuvo un efecto claro, porque al toque se duplicó la cantidad de gente que iba al desayunador.

 

-Subió mucho el precio de los alimentos.

 

-Claro. Se dispararon todos los precios y no hubo un estallido social, contrariamente a lo que uno pensaba.

 

-¿Cuál es el universo de las personas que van al desayunador?

 

-Muchos chicos, entre 60 y 70 pibes los sábados, durante la semana 30 o 40, muchas mamás de barrios, algunas grandes, otras más jóvenes, hay varios complejos de departamentos donde viven personas que sí o sí tienen que ir a buscar la comida, porque los alquileres están carísimos. Es gente que sin la asistencia de los comedores municipales y los desayunadores como el nuestro no llegarían a fin de mes. Hoy nosotros creemos que estamos sosteniendo esta crisis como un montón de gente más, y no es lo que más nos interesa pero es lo que hay que hacer en este momento porque vemos que las pibas y los pibes la están pasando mal.

 

-Cuando hablás o escuchás a los chicos y las chicas que están merendando, ¿qué es lo que encontrás? ¿Hay desánimo?

 

-Nosotros tenemos mucha fe y esperanza en lo que hacemos como espacio. Los pibes y las pibas tienen esa alegría y la verdad que la pasan muy bien. Yo hago huerta. Cuando estoy haciendo huerta son seis u ocho pibes que están conmigo y hablamos de todo. Y realmente cuando te ponés a charlar y escuchar, la verdad que entendés que la pasan mal porque vienen de situaciones difíciles y el contexto no ayuda, pero en el desayunador son felices, como lo somos nosotros, encuentran un espacio. Eso se contagia y hay alegría. Y en la medida de nuestras posibilidades intentamos generarles inquietudes, preguntas, que a los pibes le despierten cosas y los hagan pensar. Ahora estamos con un proyecto de gallinero comunitario. Son chicos de 14 o 15 años que salen a peludear para rebuscárselas. En la huerta les pagamos unos pesitos para que se levanten a las 9 de la mañana y vayan a hacer huerta un viernes. Cuando tenemos verduras las vendemos, les damos unos pesitos que se los llevan para la casa y eso les significa mucho porque se pueden comprar un alfajor o un sanguchito.

 

-Y es plata ganada.

 

-Sí, le da valor al trabajo. Y hay alegría entre los chicos que hacen actividades en el desayunador y eso convoca.

 

-¿Han aumentado los casos de violencia familiar? Suele ser un problema que surge con más fuerza cuando la situación económica se deteriora.

 

-Sí, y la violencia entre los propios pibes. En la huerta cuentan de la violencia que hay en la escuela o a la salida de la escuela entre los chicos. Y después puertas adentro de la casa también.

 

-¿Y cómo actúan ustedes cuando los chicos cuentan situaciones de violencia?

 

-Nos ha pasado. Hubo casos incluso en el mismo desayunador. Lo que hacemos es hablar, intentamos desactivar la violencia, les pedimos que no se vuelva a repetir, porque el desayunador no es un espacio de violencia, que las cosas se tienen que resolver hablando y no a los golpes o con violencia.

 

-¿Hablan de política los chicos? ¿Están informados?

 

-A veces es como que consumen acríticamente lo que aparece en las redes sociales. Con 13 o 14 años no están bien formados políticamente, pero consumen mucho lo que aparece en redes sociales, que es un poco lo que llevó a ganar a este gobierno libertario. Así que intentamos charlar las cosas que les pasan en ese espacio, con mucho respeto.

 

-¿Cuántas personas trabajan para el desayunador?

 

-Somos alrededor de 30 personas, la mitad del barrio y la otra mitad de afuera. Los lunes tenemos nuestras asambleas y los sábados intentamos que la gente que viene a buscar la vianda también colabore. Y hemos logrado que se sumen, que lo hagan de buena gana porque hay buena onda, se pone música o la radio. Y esos son momentos para enterarnos las cosas que pasan en el barrio. Y también trabajamos algunas cuestiones los sábados, que es el día donde se juntan más personas, como lo que ocurre en Gaza, que nos queda muy lejos pero que también es importante.

 

-La gente que quiere ayudar al desayunador, ¿cómo puede hacer?

 

-Puede acercarse los sábados, en la esquina de Italia y Chaplín. Todo lo que sea alimento es bienvenido. O tenemos nuestra cuenta del banco publicada en las redes sociales por si quieren hacer un aporte económico.

 

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