Miércoles 30 de noviembre 2022

Murió "Caburito" López

Redacción 04/10/2022 - 10.18.hs

A la edad de 69 años se produjo el deceso de Miguel Arturo López, un apreciado vecino, vinculado por muchos años a un comercio ubicado en pleno centro de la ciudad. Hasta hace algún tiempo se lo pudo ver atendiendo su propio negocio -que en su momento fue Plásticos López para luego pasar a ser Descartables López-, ubicado en calle Pico casi esquina 9 de Julio.

 

Era hijo de una familia de laburantes, sus primeros años transcurrieron en Villa del Busto y por eso completó la primaria en la Escuela 4. Luego, enseguida, empezó a trabajar con su padre en una mosaiquería de la familia. Más tarde el grupo se fue a vivir a calle 1º de Mayo, y después a la González y Don Bosco.

 

Por eso muchas de las amistades de Miguel, de adolescente, se corresponden con aquellas barras de jóvenes que los fines de semana -casi como un rito sagrado- se juntaban a jugar al fútbol en el patio del Colegio Domingo Savio (el de baldosa, pretendido por todos; y la canchita de piso de ladrillos ubicada en otro sector).

 

Allí Miguel fue para todos "Caburito". Así le decían sus amigos de chico por un personaje que aparecía en una revista; con el tiempo trabajaría en lo suyo -el comercio- y le iría bien, dentro de los avatares normales de nuestra economía.

 

"Caburito", como tantos, amaba jugar a la pelota. Pero un día se vio sorprendido por una dolencia que le habría de cambiar sustancialmente la vida. Los médicos le diagnosticaron siringomielia, un trastorno en el cual se forma un quiste dentro de la médula espinal (dolencia que provoca dolores, debilidad y rigidez en la espalda, hombros, brazos o piernas).

 

Le dio pelea.

 

Fue un duro golpe, pero Miguel a pesar de las dificultades no se amilanó. Y por años se levantó cada día para atender su comercio, aunque la enfermedad lo mantenía en una silla de ruedas y su salud se iba deteriorando.

 

Y a pesar de todo no se entregó, y de alguna manera -y sin proponérselo- fue un ejemplo de cómo una persona puede luchar aún con los trastornos más severos.

 

La peleó hasta que pudo, pero el fin de semana se produjo su fallecimiento, causando consternación entre su amplio círculo de amistades, y en la familia que componen sus hijos Liz y Marcos, su hermana Mirta, su hermano político Antonio, nietos y demás deudos.

 

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