Científicos del CONICET encontraron una medusa gigante en el Mar Argentino
La ciencia argentina vuelve a sorprender y, en este caso, con el hallazgo de una medusa fantasma gigante. Encontrar a esta criatura asombró a los científicos porque en el video que circula de la medusa en las profundidades del Mar Argentino no se termina de dimensionar que el ejemplar tiene dimensiones comparables a las de un colectivo escolar. El hallazgo de esta especie se produjo durante la expedición científica “Vida en los extremos”, que está encabezada por miembros del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad de Buenos Aires.
La expedición marina se desarrolló a bordo del buque laboratorio R/V Falkor (too) durante la segunda mitad de diciembre, el día 14, hasta el 10 de enero de 2026. El equipo partió desde el puerto de Buenos Aires y cerró la investigación en Tierra del Fuego. Se exploraron regiones poco documentadas como por ejemplo el cañón submarino Colorado-Rawson y el mayor arrecife conocido de Bathelia candida.
En uno de los puntos clave que incluía la travesía fue donde los investigadores avistaron a la Stygiomedusa gigantea, que es una de las criaturas más extrañas del océano profundo. El hallazgo fue documentado a 253 metros de profundidad en el talud continental argentino. En el comunicado del CONICET, los investigadores informaron que el ejemplar medía aproximadamente 11 metros. Es una especie de “una rara medusa fantasma, una medusa de aguas profundas que puede crecer tanto como un autobús escolar”.
La medusa tiene cuatro brazos bucales, que podrían llegar a medir 10 metros de extensión y se diferencia de otras especies porque no poseen tentáculos urticantes. Usa estos largos brazos, que parecen sábanas, para atrapar peces pequeños y plancton. Además, la campana de la medusa puede llegar a medir un metro de diámetro lo que genera un espectacular impacto visual.
El registro se pudo realizar gracias al uso de un vehículo operado de forma remota (ROV) SuBastian, es una herramienta avanzada que puede llegar a descender hasta 4.500 metros. El primer registro científico de esta especie fue en 1910 y solo fue documentada 130 veces alrededor del mundo. Este hallazgo vuelve a poner en relevancia al Mar Argentino como el refugio de especies poco conocidas y contribuye a visibilizar la riqueza de la biodiversidad marina argentina.
Por su parte, la jefa científica de la expedición, María Emilia Bravo, destacó el valor del descubrimiento y expresó que el equipo generó mucha sorpresa ante la diversidad que habita las profundidades del mar. Observar especies tan enigmáticas refuerza la importancia de continuar las exploraciones en el océano profundo argentino.
Además, en la expedición se registró, por primera vez en aguas de la Argentina, una caída de ballena a 3.890 metros de profundidad, fenómeno que crea ecosistemas temporales y proporciona alimento a especies como pulpos, tiburones y cangrejos. Por último, el grupo exploró el mayor arrecife conocido de Bathelia candida y reportaron una comunidad de especies desconocida hasta el momento.
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