Hotel abandonado a 4.300 metros (s.n.m.) busca reabrir sus puertas después de 12 años
Todo emprendimiento insume una inversión que no solo se mide en términos monetarios, sino también en el aspecto de tiempo y energía que se debe dedicar para que comience a funcionar y, posteriormente, si la buena fortuna acompaña, pueda ser un negocio rentable. Esa complejidad siempre está amenizada o agravada según el contexto económico, social y/o político, pero en algunos casos también juega el factor climático o ambiental.
Llevar adelante una idea comercial en una zona inhóspita a más de 4.000 metros de altura suena a locura, pero es lo que intentaron hacer los dueños del hotel Plaza de Mulas cuando en la década del 90´ inauguraron un hotel enteramente dedicado a los alpinistas y escaladores que buscaban llegar a la cima del Cerro Aconcagua. Esta montaña es conocida como "El Techo de América" debido a que con sus 6.960 metros sobre el nivel del mar es el pico más elevado de todo el continente.
Según publicó el portal Mendoza Post, el mencionado hotel está ubicado dentro de los límites del Parque Provincial Aconcagua en Mendoza y cuando abrió sus puertas fue considerado el hotel más alto del mundo. Se destacó por brindar servicios de comodidad a las personas que se encontraban en camino hacia la cima y se convirtió en una parada clave. Ofrecía habitaciones privadas con baño, espacios comunes cerrados y gastronomía. Llegó a ser el punto central del tramo final hacia el ascenso de la montaña.
Su construcción demandó una logística complicada debido a que no existían caminos para llegar hasta el lugar y la maquinaria no era óptima para acceder a donde se erigía la construcción. Por tal razón, la mayoría de los materiales necesarios fueron trasladados a lomo de mula o en vehículos especialmente adaptados para soportar el terreno y la altura.
Sin embargo, con el paso de los años la rentabilidad del emprendimiento se fue tornando cada vez más dificultosa. Las características extremas de la naturaleza en esas latitudes volvían cada vez más difícil hacer llegar los alimentos y el combustible, sumado a las frecuentes tormentas, las temperaturas bajo cero y la falta de oxígeno. A partir del 2010 empezó a sufrir serias complicaciones en su funcionamiento y tuvo que cerrar en el 2013.
En su lugar, actualmente sigue funcionando el Campamento Base Plaza de Mulas, donde los arriesgados aventureros pueden acceder a refugios cómodos y servicios básicos. Mientras tanto, el viejo hotel sigue firme en pie, con el deterioro lógico que producen las inclemencias ambientales que caracterizan a la Cordillera de los Andes.
En este contexto, según informó el diario La Nación, el gobierno de la provincia de Mendoza llamará a licitación pública internacional para lograr reactivar el emprendimiento hotelero. "En los últimos años, la Ley de Zonificación del Parque Provincial Aconcagua ha sido clave para ordenar las prestaciones de servicio que funcionan desde hace más de cuatro décadas. Hay una gran comunidad que opera bajo la órbita de permisos y falta de regularización. Por eso, era clave determinar las áreas donde se puede seguir operando, bajo controles y con infraestructura. Luego, se avanzó con la prestación de los servicios turísticos, y con determinación de los roles del Estado y de los privados. Ahora, en la última instancia, llegó el turno de regularizar la situación de Horcones, como puerta de entrada del parque, y del Hotel Plaza de Mulas", explica el matutino porteño.
Manuel López, jefe de Gabinete del Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, indicó al medio citado que “el objetivo es que este enclave conviva en armonía con la prestación de servicios públicos y se convierta en otro punto de atracción más”.
Nicolás García, un andinista cuyano, señaló a La Nación que “el hotel es muy sólido, ya que está construido sobre roca, no sobre morena ni glaciar, pero terriblemente frío, por lo que fue muy costoso mantenerlo”.
Los desafíos son una circunstancia contra los que esta construcción de hormigón, ladrillo y metal tuvo que enfrentarse desde sus comienzos. Siendo así, no parece descabellado que el Plaza de Mulas vuelva a la vida y logre, como tantas otras veces, albergar a turistas de todas partes del mundo para que puedan escribir nuevas historias de hazañas y sueños cumplidos a base de esfuerzos.
Artículos relacionados
