8M: El vuelo de la gaviota rusa

Redacción Avances 07/03/2021 - 21.23.hs


“En la Tierra los hombres y las mujeres corremos los mismos riegos. ¿Por qué debería ser diferente en el espacio?”
Valentina Tereshkova
(06/03/1937)

 

Así como continúa pendiente de igualdad el acceso a puestos relevantes, a mejores salarios o a compatibilizar la vida con hijos y una carrera profesional, la presencia femenina en la actividad espacial sigue encontrando obstáculos y dificultades. Sin embargo, aunque pocos lo saben, la aventura cósmica de la humanidad no hubiera resultado igual sin las valientes pioneras astronautas.

 

Por Flavio Frangolini.
Hace unos días la Agencia Espacial Europea (ESA) publicó un aviso singular que podría resumirse así: “se buscan voluntarias para viajar a Marte”. Resulta la primera convocatoria pública de este tipo en los últimos once años y está dirigida al género femenino con el fin de achicar la brecha y engrosar la reducidísima lista de mujeres que viajaron al espacio en la historia del viejo continente. Solo hay una mujer entre los siete astronautas europeos activos y apenas se cuentan dos más desde los inicios de la exploración cósmica de la UE, en los años ’70.
“Es momento de contratar nuevos astronautas” explicó Jan Woerner, director general de la ESA en conferencia de prensa a mediados de febrero. La convocatoria permanecerá abierta desde el 31 de marzo hasta el 28 de mayo a través de su web de empleo y las aspirantes, además de ciudadanas euro, deberán acreditar un máster y tres años de experiencia en ciencias naturales, medicina, ingeniería, matemáticas, informática o pilotos militares de pruebas. Los destinos principales serán la Estación Espacial Internacional (ISS), la Luna y, dentro de una década, el planeta rojo.
También la NASA anunció que será mujer la próxima persona en pisar la Luna, algo que podría ocurrir en 2024 como culminación de su programa Artemis. Si los yanquis lo consiguen, será el primer alunizaje desde 1972.
Muchas cosas han cambiado desde aquel viaje de Yuri Gagarin en abril de 1961 y desde entonces el número de mujeres en los programas espaciales fue subiendo paulatinamente en consonancia con su aumento en profesiones STEM (relacionadas con la ciencia y la tecnología). Sin embargo, como en toda ciencia humana, su acceso a la carrera espacial no fue sencillo y debió sortear múltiples obstáculos y prejuicios.

 

Gaviota rusa.
La gran mayoría de mujeres que viajaron al espacio son estadounidenses de la NASA, pero las pioneras fueran rusas. Algo que no extrañará a quien conozca de historia, porque la Revolución Rusa, ya se sabe, fue feminista. De los casi 530 seres humanos que han salido de la atmósfera terrestre hasta ahora, solo 68 (13 por ciento) fueron mujeres. Y las dos primeras resultaron soviéticas.
El honor como primera mujer que piloteó una nave espacial le corresponde a Valentina Tereshkova, un mito viviente de Rusia que el sábado 6 de marzo cumplió 84 años. En junio de 1963, apenas dos años después que Gagarin, protagonizó un memorable viaje al mando de la Vostok 6 hasta completar 48 vueltas a la Tierra durante un vuelo de dos días, 22 horas y 50 minutos, el más prolongado hasta entonces.
Valentina, actual diputada en la Duma Regional de Yaroslavl y amiga de Vladimir Putin, cumplió aquella misión bajo el nombre clave de “Chaika” (gaviota, en ruso). Nació en una familia campesina y mientras estudiaba Ingeniería Técnica Industrial trabajó una fábrica de neumáticos, un taller de montaje y una industria textil.
Pero su pasión era el paracaidismo. Frecuentaba el club de aviación de Yaroslavl (realizó 163 saltos hasta alcanzar la máxima categoría) y también participaba en el Komsomol (Unión de Jóvenes Comunistas) donde la eligieron secretaria en 1960, el mismo año de su graduación.
En 1962 fue seleccionada entre 400 aspirantes, ingresó al destacamento de cosmonautas y completó el curso para vuelos en naves espaciales Vostok, que no tenían dispositivo de aterrizaje y regresaban a tierra mediante un sofisticado sistema de paracaídas.
Su histórico vuelo no fue fácil. Ella misma reveló que resultó casi un infierno porque la órbita era incorrecta y tuvo que adecuarla en pleno viaje. Además padeció otros imprevistos: estuvo 70 horas sin comer y al abandonar la cápsula se encontró en un profundo lago de Kazajistán, del que tuvo que salir nadando.
Pero nada podía amedrentarla: estaba enamorada. Ese mismo año se casó con el cosmonauta Andrian Nikoláyev (el propio Nikita Kruschev asistió a la ceremonia) y al año siguiente nació su hija Yelena. Mantuvo su grado de astronauta y sumó tareas a su misión sociales viajando por toda la URSS y otros países.
También exhibió compromisos en diferentes organizaciones (fue presidenta del Comité de Mujeres Soviéticas y vicepresidenta de la Federación Internacional Democrática de Mujeres) y en 1994 la designaron al frente del Centro de Cooperación Internacional Científica y Cultural de Rusia y colaboradora científica superior del Centro de Preparación de Cosmonautas.
Hace algunos años, al conmemorarse el 50° aniversario de su histórico vuelo, Tereshkova advirtió que, si se lo permitían, estaba dispuesta a inscribirse para un vuelo a Marte, incluso si resultara imposible regresar a tierra. Y en 2014 corrió por la pista del Estadio Olímpico de Sochi durante la ceremonia inaugural de esos Juegos y fue una de las portadoras de la bandera olímpica.
Pero Valentina será recordada más que nada por su aventura espacial en absoluta soledad: si bien muchas otras mujeres desarrollaron misiones en el espacio exterior, ninguna volvió a hacerlo en solitario.

 

Honorable legado.
Hubo que esperar casi 20 años para ver a otra mujer en órbita. También sería rusa y haría historia como la primera en realizar una caminata espacial. Svetlana Savitskaya (73) era hija de un héroe de la Segunda Guerra Mundial (el piloto Yevgueni Savitski) y antes de convertirse en cosmonauta era una experta piloto de aviones caza (MIG-15, MIG-17, E-33 y E-66B entre otros). Obtuvo tres récords mundiales de paracaidismo, 15 en aviones a reacción y en 1970 se consagró campeona mundial de pilotaje en aviones de émbolo. Por ese desempeño le otorgaron el título de Maestra Benemérita de Deportes de la URSS.
Realizó su primer viaje al espacio el 19 de agosto de 1981 en la nave Soyuz T y permaneció en órbita 7 días, 21 horas, 52 minutos y 24 segundos. “Ya nadie tiene dudas, nadie dirá nunca más que la cosmonáutica es solo para varones. No se atreverán, aunque no a todos les gusta la idea” afirmaría poco después.
Entre el 17 y el 25 julio de 1984 Savístskaya volvió al espacio como ingeniera, a bordo de la Soyuz T-12. El último día salió de la estación Saliut-7 y dio un paseo de tres horas y media, primera mujer que hacía una caminata espacial.
Al igual que Tereshkova, desarrolló una intensa actividad social y se dedicó a la política. Fue vicepresidenta de la Fundación para la Paz de la URSS y entre 1989 y 1991 diputada popular del Parlamento soviético. Desde 1993 es diputada de la Duma (cámara de Diputados de Rusia) y también integra el Comité de Defensa. Fue declarada dos veces Héroe de la Unión Soviética, y condecorada con dos Ordenes de Lenin y la Insignia de Honor. También posee una medalla de oro y 18 diplomas de la FAI (Federación Aeronáutica Internacional), 16 medallas de deporte de la URSS, y una medalla especial por superar el récord mundial de permanencia en el espacio exterior. Actualmente integra la Duma Estatal como representante del Partido Comunista de la Federación Rusa.
Astronauta americana.
Apenas un año después, en 1983, la estadounidense Sally Ride se convirtió en la tercera mujer que llegó al espacio exterior, como “comunicadora de cápsulas” en dos vuelos del Shuttle. Ayudó a desarrollar el brazo robótico del transbordador y voló en dos misiones a bordo del Challenger, convirtiéndose en una celebridad porque fue la primera persona que utilizó el brazo robótico para recuperar un satélite. Durante varios años siguió trabajando en la NASA y fundó la Oficina de Exploración de esa agencia.
Con el fin de estimular a las niñas para estudiar ciencias escribió siete libros infantiles sobre el espacio y dirigió varios programas de divulgación científica. También fundó la “Sally Ride Science”, compañía dedicada a crear programas de ciencias para niñas. Falleció en 2012 a los 61 años, afectada por un cáncer de páncreas.
El formidable legado de estas tres mujeres inspiraría a muchas que en las décadas siguientes y hasta la actualidad se dedicaron al estudio y la investigación espacial. Entre ellas Mae Jamison, la primera afroamericana que viajó al espacio o la astronauta Christina Koch, de la NASA, que el 6 de febrero de 2020 completó el vuelo espacial más largo realizado por una mujer. Koch permaneció 328 días en la Estación Espacial Internacional (EEI), superando el récord de Peggy Whitson y quedando a solo 12 días de la marca mundial absoluta, conseguida por su compatriota Scott Kelly, en 2016.
La fortuna quiso que el regreso de Koch a nuestro planeta resultara un homenaje a Tereshkova: fue transportada por la nave rusa Soyuz y aterrizó en las mismas praderas de Kazajistán donde Valentina había tocado tierra 57 años antes.

 


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