Lunes 24 de junio 2024

Las raras varas de una libertad condicionada

Redacción 09/06/2024 - 17.58.hs

Durante esta semana terminamos de confirmar que no tenemos libertades para todo como nos habían prometido. Lo sospechábamos, pero no teníamos completa noción de ciertos conceptos que son manejados con ambigüedad política, solo por conveniencia.

 

Por citar solo un ejemplo, resulta que no tenemos libertad para levantar la barrera sanitaria. O sea: los pampeanos no podemos crecer en nuestra industria frigorífica, generar más empleo y ampliar nuestra producción. Y los habitantes del resto de las provincias patagónicas no pueden comer mejores carnes y a más bajos precios. ¿Por qué? Porque resulta que sigue estando prohibido, por normas nacionales. Y resulta que mientras hay decretos de necesidad y urgencia para liberar casi todo, como el valor de las tarifas de luz y gas, de telecomunicaciones, de alimentos y de medicamentos, en este caso aparece una autoridad a decir oficialmente que todo seguirá igual –de prohibido- y que el día que se resuelva realizar una modificación, se implementará “con el consenso de todos los actores involucrados”.

 

¿Cómo es esto? ¿Cómo se entiende? ¿Dónde está el manual para comprenderlos? Evidentemente, esta gente que ya lleva más de medio año en el gobierno tiene unas raras varas para establecer una vida en libertad condicionada. Es que va quedando claro, para los que tenían alguna duda, que solamente utilizan el concepto de la libertad para sus propios intereses. Y en este caso puntual, esa libertad seguramente está presionada por las grandes corporaciones que hacen negocios en el sur del país y a las que no les conviene que se levante la susodicha barrera.

 

Rechazos y excusas.

 

En la semana pasaron otros hechos dignos de mención, sobre todo para que quede registro de la forma en que se manejan ciertos dirigentes opositores que dicen que se preocupan por el bienestar de nuestro pueblo.

 

En Santa Rosa, los bloques que no están alineados con el oficialismo trataron de hacer equilibrio para decir que no están contra el movimiento cooperativo. Pero hicieron una pirueta y votaron en contra de un registro que habilitará contrataciones que favorezcan a los trabajadores de la economía social de la ciudad. Tomaron el “Manual de las excusas políticamente correctas” y dijeron que lo hacían porque necesitaban más tiempo “para estudiar el proyecto”.

 

Es más o menos el mismo argumento que usaron –y siguen usando- los opositores a nivel provincial, para negarle al gobernador la implementación de un aporte solidario de quienes más tienen para poder reforzar la alimentación de los más necesitados en medio de una tremenda crisis. Otra rara vara. ¿Defienden al pueblo o a las grandes corporaciones?

 

Y nivel nacional, la nota la dieron dos legisladores pampeanos, macristas pero alineados con los “neolibertarios”, que votaron en contra de una reforma que mejora el cálculo de los castigados haberes de los jubilados. ¿De qué lado están? ¿No tienen ni a un solo integrante de la “clase pasiva” en su familia?

 

Destrucción y esperanza.

 

El marco nacional para este panorama lo dio un presidente que dijo con todas las letras que vino a destruir el Estado. Mientras, mandó a un ministro a acallar a los periodistas con el inicio de causas judiciales. ¿Y la libertad para opinar? ¿También está condicionada?

 

Así y todo, nos quedan esperanzas: hay una democracia con tres poderes, que empieza a equilibrar y a poner límites. El Poder Judicial ordena entregar alimentos. El Poder Legislativo vota una mejora para los haberes jubilatorios. En una República, así se le pone freno a un Poder Ejecutivo que quiere gobernar a puro decreto y con la amenaza constante del veto.

 

¿Hasta dónde llegará este experimento? Aún no hay certezas, pero queda claro que el pueblo ya dio ciertas señales de hartazgo. Y el venerado libre mercado también. ¿O también van a echar las culpas a los trabajadores por la suba del dólar, la falta de inversiones, el aumento del “riesgo país” y la caída en el consumo, en la industria y en la construcción?

 

Se supone que todos aprenderemos la lección. Y debería ser la última vez que nos pasa. Por el camino de la autodestrucción ya sabemos que estamos yendo peligrosamente hacia un nuevo abismo. Hay que decir basta de una buena vez y para siempre. En las calles y en las urnas. Después siempre es tarde para los lamentos. Y la recuperación cada vez insume más años de esfuerzo y sacrificio.

 

Ya pasó el 25 de Mayo sin el anunciado pacto. En este mes tenemos el Día de la Bandera, para defenderla en las palabras y en los hechos, porque hay que gritar a los cuatro vientos que “la Patria no se vende”. Y si para esa fecha no se termina de definir un nuevo rumbo, tendremos al 9 de Julio para dar un nuevo grito de independencia. Frente al presidente y a sus seguidores -que cada vez son menos- estamos los que queremos seguir luchando por nuestra libertad, por nuestra bandera y por nuestra independencia.

 

DANIEL ESPOSITO

 

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