Jueves 30 de mayo 2024

Por la sequía, se perderán U$S 500 millones

Redacción 28/01/2023 - 00.31.hs

En La Pampa se declaró en emergencia agropecuaria por sequía en 5,3 millones de hectáreas de las cuales 2, 6 millones en mal estado. Se ha estimado que el costo de la sequía para la provincia trepa a U$S 500 millones según la Bolsa de Cereales de Rosario.

 

JUAN JOSE REYES

 

La seca afecta principalmente a los departamentos del oeste criancero como Chical Có, Puelén, Chalileo y Limay Mahuida. También a los pujantes departamentos de Trenel, Realicó, Quemú, Catriló, Rancul y Conhelo. El déficit hídrico suscitará en la presente campaña pérdidas millonarias a productores, AFIP y DGR.

 

La emergencia recién implementada tiene vigencia por 180 días desde el 31 de agosto de 2022 hasta fines febrero de 2023. El Gobierno provincial ha enviado fondos a los municipios del oeste para la compra de alimentos y salvar parte de la producción ganadera en estado crítico y la mortandad de animales.

 

Era evidente que los tres años de Niña consecutivos traerían sus inconvenientes que ahora se perciben. Con las últimas lluvias quedan esperanzas de una buena cosecha de soja de segunda y una mejor de girasol.

 

La Secretaría de Agricultura declaró la semana pasada la emergencia nacional por sequía en 12 departamentos. Atreucó, Hucal, Toay, Guatraché, Caleu Caleu, Conhelo, Utracán, Lihuel Calel, Loventué, Chalileo, Puelén Chicalcó, Curacó y Limay Mahuida. También en los mejores lotes del cuadrángulo noroeste provincial. Unas 5,3 mill/ha en 12 departamentos (44 ejidos municipales).

 

Los ruralistas de esos lugares podrán pedir postergar el pago de impuestos al igual que la emergencia provincial (Resolución 21/23) hasta el 27 de febrero. El estado de emergencia (postergación del pago de impuestos) se declara según el nivel del perjuicio causado en las explotaciones de acuerdo con el detalle catastral dispuesto por la provincia. Ahora el productor tiene que realizar su declaración jurada a través del boleto de emergencia que es un trámite que se hace a través de los municipios.

 

Falta de piso.

 

Por la época de siembra a mediados de septiembre hubo heladas que complicaron el crecimiento de cultivos (se perdió el 9% del trigo) y a medida que avanzó la primavera y el verano se sumaron los calores altos por encima de las isobaras promedios.

 

Las nulas precipitaciones del pasado otoño hicieron más riguroso su impacto climatológico, todo esto a continuación de un verano con altas temperaturas afectando a las explotaciones agrícola-ganaderas sobre la productividad de los verdeos de la pasada época estival en detrimento de la realización de reservas para el período invernal, la emergencia de los verdeos de invierno.

 

La falta de humedad en el período crítico de floración acaecido en los principales departamentos cerealeros, y en la zona centro-sur no favoreció la obtención de rindes altos previstos inicialmente. Las lluvias del presente mes de enero, si bien tardías, permitieron aumentar los posibles rendimientos estimados inicialmente para la soja de segunda.

 

La Pampa recibió en los últimos meses entre 28-42 milímetros en departamentos de la zona norte, y entre 15-38 milímetros en la zona centro y sur de la provincia hay calmado los ánimos aunque las pérdidas de la campaña de granos finos tanto en trigo y cebada (la caja chica del productor) han sido muy fuertes, razón por la cual el Ministerio de la Producción y el BLP lanzaron numerosas líneas de créditos.

 

Las principales áreas de cría están sufriendo un stress hídrico muy agudo, dato por el cual las estadísticas de las guías de hacienda muestran una crítica movilización hacia zonas fuera de la provincia en la búsqueda de campos con algunos verdeos para el mantenimiento de los rodeos, cuestión también compleja pues la el oeste de la provincia de Buenos Aires vive una situación similar y aún más problemática.

 

Otro problemas de los ganaderos son los incrementos de insumos claves como los granos para engorde en fed-loot, los rollos y fardos, etc. Más del 60% de las pérdidas son por la falta de perfil húmedo en los suelos, atribuibles en mayor medida a los costos de la ganadería de carne, seguida por la ganadería de leche, el trigo, la apicultura y otras economías regionales de la zona.

 

Pérdidas en trigo.

 

Con respecto a un cereal vital en nuestra economía lugareña y según el último informe dado a conocer correspondiente a la primera quincena de enero muestra a las claras los problemas de la fuerte que pegó la sequía en trigo y su alternativo que es la cebada.

 

En el área de la delegación piquense se cubrió una superficie inferior en relación a la implantada la campaña anterior, estimada en un 30%. A pesar de la escasa humedad edáfica, los lotes si bien aún presentan un estado aceptable, la situación fue muy complicada para las obligaciones bancarias del productor.

 

Lo único alentador es que no se han reportado inconvenientes generalizados en la emergencia de plántulas, aunque la situación es problemática en algunas zonas. Según la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), La Pampa solo industrializa el 30% de la producción de trigo que en la campaña pasada alcanzó a las 725.488 mil toneladas de unos 3.500 productores que hacen trigo.

 

Para la presente se estiman 296 hectáreas sembradas, apenas 207.228 cosechadas y un rinde muy bajo de 2.035 kilogramos por hectárea con lo cual la producción apenas superarán el medio millón de toneladas.

 

Pérdidas.

 

Esta situación genera un doble costo, económico y financiero para el productor y las arcas públicas provinciales. Por un lado el dinero efectivamente perdido por la caída de las existencias bovinas debido a su comercialización por debajo de los valores de mercado, la disminución de las pariciones en un 40% con una disminución de más de 200 mil cabezas, las notables disminuciones en cantidad de leche cruda y elaborada, etc.

 

Por el otro el dinero que potencialmente no ingresó a la provincia habida cuenta de las importantes posibilidades de expansión de la frontera agropecuaria. De los costos directos para La Pampa, los especialistas ya lo estiman en cifras superiores a los 400 millones de pesos.

 

La grave situación provincial, repercutirá en la producción futura de leche, carne bovina, ovina, porcina y caprina, por el impacto que la restricción alimenticia genera en los ciclos productivos de los rodeos bovinos de carne, leche y majadas.

 

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