El plan de expansión del BLP para la pospandemia

Redaccion 25/05/2021 - 04.42.hs

Era un lunes de hace 62 años cuando se ponía formalmente en marcha una institución que habría de determinar -como una formidable herramienta financiera- muchos aspectos de la economía de la Provincia, y de sus ciudadanos.
El Banco de La Pampa, creado por Ley Provincial n° 96 del 24 de septiembre de 1954, comenzó sus actividades ese día en la esquina de Lagos y Rivadavia (frente al Correo, donde años más tarde se instalaría el Banco Ganadero. Antes que se instara el BLP había sido la tornería de don Juan Colombatto, y hoy funciona en el lugar un comercio gastronómico).
Antes de la apertura del Banco de La Pampa pasaron cinco años de gestiones y tramites, hasta que en ese local alquilado se puso en marcha una entidad que con el tiempo sería un factor fundamental y dinamizador de la economía de nuestra provincia. Desde un comienzo se presentó como un banco mixto, lo que lo diferenciaba -y lo sigue haciendo- de otras entidades financieras.

 

Primer Directorio.
Su primer Directorio estuvo conformado por Alfredo Sierra (presidente por el capital privado), Manuel Marcos (presidente suplente por el capital privado); y los directores titulares Santiago Marzo y Carmen González (capital privado), Rogelio Crespo, Raúl Beascochea y Alberto Gesualdi ( capital oficial), Américo Fernández Rojo ( personal del banco) y el síndico Placido Alfonso (capital oficial).
En 1954 la Cámara de Diputados de La Pampa había sancionado la Ley que creaba la institución, y hubo que ponerse a organizar su estructura -se contrataron especialistas- y también empezar con la tarea de suscripción de acciones por el capital privado (50%).
Hubo en los comienzos una intensa campaña publicitaria, en los diarios, en las propaladoras, con afiches y carteles murales.
Hay vecinos que todavía conservan fotos y documentación de las primeras suscripciones de acciones, que no fueron fáciles de conseguir. Pero se lograron y el gran emprendimiento comenzó a marchar.

 

Aquella mañana.
Naturalmente para el mes de mayo de 1959 se programó el acto de inauguración del BLP y de su sede -muy pequeña por cierto comparada con la actual-, y se esperaba que el gobernador Ismael Amit -en realidad Interventor Federal- se hiciera presente.
El Directorio en su totalidad, y la planta de empleados esperaban desde temprano que todo comenzara. Dicen los que dicen saber que Amit fue caminando desde la sede del Gobierno -ubicada en lo que luego sería el Palacio de Tribunales, en Pellegrini y Quintana-, y cuando llegó todo quedó dispuesto para la inauguración.
Cuentan que eran las 12,15 cuando ingresó al salón, abarrotado por una amplia concurrencia de público porque hubo representantes que llegaron de toda la Provincia y el espacio se colmó. Al punto que muchos tuvieron que mirar y tratar de escuchar desde la vereda del edificio lo que pasaba dentro.

 

Amit, el primer depósito.
El presidente del Directorio Alfredo Sierra e Ismael Amit fueron los que usaron de la palabra, y ambos destacaron el carácter mixto de la entidad, que en ese momento pasaba con esa característica a ser una novedad en el contexto nacional.
Después de los discursos, Amit se dirigió a la Caja 1 y, sacando varios billetes de uno de sus bolsillos, formalizó el que iba a ser el primer depósito que recibiría el Banco de La Pampa. La expectación resultaba tan grande que -aunque el público era muy numeroso- se hizo un silencio que permitió escuchar con nitidez el golpe del sello del cajero sobre la primera boleta de depósito. Allí podía leerse claramente: «Caja 1, Banco de La Pampa, mayo 18 de 1959».

 

Motivo de orgullo.
La tapa de LA ARENA del día siguiente -un cronista estuvo registrando el acto puntillosamente- habría de reflejar ese acontecimiento singular en la vida de la Provincia.
Han pasado 62 años, y en este tiempo el Banco de La Pampa es una poderosa herramienta que contribuye al sostenimiento de la economía y está puesto al servicio del desarrollo de la provincia. Su sede central funciona en calle Pellegrini, y cuenta con una vasta red de sucursales que están diseminadas por toda la provincia, y que alcanza también a otras provincias aledañas. Es, verdaderamente un banco fuerte y saneado, y sin dudas un motivo de orgullo para los pampeanos.

 

El ministro Franco y la importancia de un banco provincial
«Tener una banca provincial supone contar con una herramienta financiera, para desde el gobierno poder aplicar políticas canalizadoras del ahorro, tanto el privado como el público, con las distintas líneas que se deciden», dijo el ministro de Hacienda, Ernesto Franco.
Destacó la importancia de que en su momento se hubiera podido resistir los embates privatizadores de los ’90: «Eso hizo que empezaran a desaparecer distintos bancos provinciales, porque si bien hoy aparecen muchos (con esa denominación) como el banco de Mendoza, el de San Juan, no tienen banca provincial, y se da que en muchos casos son totalmente privados».
Recordó que nuestra provincia «tuvo muchos embates para privatizar el banco y transferir la caja previsional. Fue cuando (Rubén) Marín era gobernador. De hecho había créditos internacionales que daban justamente para privatizar, y en algunos casos era una fuerte desvío de los fines que debe tener un banco público, cuando en nuestro caso la utilización como herramienta del BLP es fundamental».
El ministro fue más explícito: «Como la presión política no dio resultado, comenzaron la aplicación estricta de normas, que actualmente son las normas prudenciales, pero exigidas a un máximo. Empezaron a exigirse mediante auditoría y auditoría, que generaba que el banco diera pérdida que había que cubrir con capitalizaciones, pero los números del banco nunca daban bien».
Y recordó que en aquel momento surgió una idea que daría resultado: «Se nos ocurrió comprar la cartera de gente que no podía refinanciar su deuda con el Banco porque las normas no lo permitían. Creamos un Fideicomiso de Administración para comprar la cartera que tenía problemas, y así se pudo refinanciar a muchísima gente».
Y defendió enfático esa medida: «Se puede haber discutido, pero fue un quiebre en el banco. Porque hasta allí era pérdida, pérdida… capitalización tras capitalización. A partir del Fideicomiso de Administración cambió y comenzó a tener ganancias, y se sacó la carga de números malos que tenía el BLP, porque hasta allí no se permitía refinanciar a los deudores y así muchas empresas pudieron salvarse».

 

Fideicomiso.
Franco amplió: «ahora estamos con el Fideicomiso de Garantía, otra creación que va a potenciar las líneas de créditos del Banco. Se va a ampliar la capacidad crediticia», dijo, con fondos que «van a poder ser aplicados directamente a las pymes. Dentro de unos años seguramente vamos a estar hablando del BLP y del Fideicomiso de Garantía».
También destacó la importancia de «la presencia territorial». En ese sentido recordó su paso como asesor de Carlos Verna en el Senado: «Llegaban pedidos de distintas provincias para que se pusiera una sucursal o un cajero del Banco Nación en Salta, San Juan. En cambio nosotros con el BLP tenemos una presencia de cajeros, de sucursales, en todo el territorio, y debemos ser una de las provincias con mayor atención a través de cajeros automáticos, y eso ha sido fundamental por mil razones», argumentó.
Franco se refirió a la tan mentada idea de que debe ser un banco de fomento: «La gran discusión es qué es el fomento. Algunos creen que se tiene que dar plata y no cobrarla, o darla más barata de lo que se la obtiene en el mercado como canalizador del ahorro privado y público. Esto no es así, hay que tratar de ser eficientes para que las tasas sean las menores posibles».

 

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