Los costos de la menstruación

Redaccion 16/05/2021 - 21.06.hs

La Subsecretaria de Asuntos Parlamentarios de Jefatura de Gabinete y la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía, presentaron el informe «Justicia Menstrual: Igualdad de género y gestión menstrual sostenible», un diagnóstico que permite avanzar en reducir las desigualdades generadas por las barreras económicas en el acceso de productos de gestión menstrual, que tienen implicancias en la salud, la educación y el trabajo. En el documento, se destacan las acciones impulsadas por la senadora nacional pampeana Norma Durango y de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam).
El informe, al que accedió LA ARENA, fue realizado en el marco del Foro de Justicia Menstrual, con aportes e investigaciones de diversos equipos del Estado. En el diagnóstico se sostiene que en nuestro país «la mitad de quienes no consiguen empleo son jóvenes de hasta 29 años, y son las mujeres en esta franja etaria las que tienen mayores niveles de desempleo. Por este motivo, la pobreza está feminizada». Esto se vio reforzado por la pandemia de Covid-19.
De acuerdo a la investigación, la gestión de la menstruación y el costo de menstruar genera mayores desigualdades que afectan especialmente a las mujeres más pobres. «El costo de menstruar implica pagar anualmente desde $3.228 (toallitas) hasta $4.327 (tampones). Así, el costo anual equivale al 44% de una Canasta Básica Alimentaria (CBA diciembre 2020: $7.340) o al 87% del monto de una Asignación Universal por Hijo/a (AUH diciembre 2020: $3.717)».
A su vez, advierte que las mujeres de deciles más bajos tienen ingresos de $4.021 mensuales. «Es decir, para un hogar pobre, con dos mujeres que menstrúan y un único ingreso, el gasto anual equivale a un mes y medio de ingresos. Menstruar representa un costo extra e inevitable. En este marco, medidas como la inclusión de los tampones y toallitas en la canasta de Precios Cuidados tiene un impacto sustancial a la hora de disminuir el costo de menstruar», destaca.

 

El costo.
El informe plantea que «los costos de menstruar, si bien fluctúan de acuerdo a condiciones individuales, constituyen una magnitud que puede estimarse en términos generales». El «Costo de Menstruar» estima cuánto cuesta gestionar la menstruación a lo largo de un año. En esa línea, el diagnóstico analiza el costo de menstruar en el caso de acceder a productos dentro de la canasta de Precios Cuidados (PC) y el correspondiente a los productos más caros y los más vendidos (como Always, Siempre Libre, Kotex, OB). De esta manera, explica que «si se utilizan toallitas el costo de menstruar asciende a $1.933 anuales tomando Precios Cuidados y $3.228 si se utilizan productos de los más vendidos. Si se usan tampones, en cambio, este rango se ubica entre $2.158 en Precios Cuidados y $4.327 fuera del programa. Según estas estimaciones, por año, las personas menstruantes gastan entre $1.933 y $4.327 para gestionar su menstruación, dependiendo de qué productos usen o si acceden o no al programa de Precios Cuidados».
El informe resalta que el programa Precios Cuidados «tiene un impacto sustancial a la hora de disminuir el costo de menstruar. En el caso de las toallitas la diferencia entre las alternativas más caras y las de PC alcanza el 75%, y en el de los tampones el 62%. A su vez, en el caso de los tampones los productos incluidos en la canasta de PC representan un costo un 50% menor a las opciones más vendidas». De esta manera, subraya que «la inclusión de los tampones y toallitas en la canasta de Precios Cuidados es un factor crucial para promover el acceso a una gestión menstrual saludable».
«Aun cuando la diferencia entre los precios de los productos más vendidos y los precios de la canasta de PC es tan significativa, el costo de menstruar implica pagar anualmente desde $1.933 (toallitas) hasta $2.158 (tampones). Este es un costo muy elevado para las familias de los sectores de menores ingresos y un ‘impuesto por menstruar’ (en comparación con quienes no menstrúan)», agrega y detalla que «en promedio, al cuarto trimestre de 2020 las mujeres tenían ingresos de $28.937 mensuales, pero las mujeres del primer decil de ingresos recibían $4.021 por mes. Para ellas, el costo de menstruar anual equivalía a la mitad de un ingreso mensual».

 

Iniciativas pampeanas.
Luego de trazar un panorama de acciones realizadas en el país, el informe destaca como ejemplo a nivel institucional lo realizado dentro de la Universidad Nacional de La Pampa. Citando un artículo de LA ARENA, explica que la UNLPam «recientemente aprobó un Proyecto que pondrá a disposición de los centros de estudiantes, unidades académicas, en el Colegio de la UNLPam y en la Secretaría de Bienestar Universitario, productos de gestión menstrual. Se tiene como fin generar diversas campañas informativas y otras acciones sobre la menstruación, que promuevan la circulación de la información y conocimiento para visibilizar, desnaturalizar los mitos y estigmas culturales en torno al ciclo menstrual que generan desigualdades de género, y que consideren la problemática ambiental y sanitaria».
Por otro lado, el informe destaca que «el año pasado se han presentado 14 proyectos en el Congreso de la Nación que tienen como eje eliminar los obstáculos para acceder a la gestión menstrual y hacerlo de manera sostenible en términos económicos, ambientales y de salud».
Entre las iniciativas que se encuentran con estado parlamentario se encuentran dos de la senadora nacional por La Pampa, Norma Durango (Frente de Todos). Uno de ellos consiste en garantizar el «Acceso Universal y Gratuito a los productos de gestión menstrual», mientras que el restante propone instituir el 28 de mayo de cada año como el ‘Día Nacional de la Salud Menstrual'».

 

Barreras al acceso

 

En Argentina alrededor de 12 millones de niñas, jóvenes y mujeres menstrúan. La situación, no obstante, no se reduce solo a las mujeres. Los varones trans y muchas personas no binarias también enfrentan el costo de menstruar, y quienes tienen menores recursos, enfrentan obstáculos para acceder a toallitas, tampones o copas menstruales con consecuencias sobre su vida cotidiana. «Las barreras económicas al acceso de productos de gestión menstrual tienen implicancias en la salud, la educación y el trabajo», remarca.
«La acción del Estado es necesaria para contribuir a una gestión menstrual saludable, inclusiva, accesible y sustentable. Hablar de Justicia Menstrual implica no solamente poner en agenda las problemáticas en torno a la concepción de la menstruación, sino también actuar sobre la realidad. Por este motivo, en ‘Justicia Menstrual. Igualdad de género y gestión menstrual sostenible’ se definen acciones para avanzar en un esquema integral del tratamiento de la gestión menstrual como una cuestión de equidad y de justicia social», enfatiza el informe.

 

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