«Don Raúl me salvó la vida»

Redaccion 17/05/2021 - 21.20.hs

Hace 45 años Delfor Sombra (75) debió abandonar la ciudad intempestivamente. «Váyase desde aquí mismo… y no mire para atrás». Don Raúl D’Atri -su hijo Raúl Celso estaba detenido desde un año antes sin causa ni proceso- algo supo y advirtió el cantautor que su vida corría peligro. Estaban en la oficina del entonces director de LA ARENA, y el joven escuchaba atribulado y sin ninguna posibilidad de cuestionar nada. Delfor salió desde allí mismo caminando hacia la ruta, y haciendo dedo llegó al Valle del Río Negro y Neuquén. Después de algunos días, ayudado por algunos amigos, partió a México para emprender el camino del exilio. Doloroso, cruel, triste…

 

Despedido y desterrado.
Ni su esposa ni el resto de su familia sabían que esa tarde Sombra se iría de su «Santarosita» -así la llama- con la sensación de que ya no volver a ver a su esposa ni a sus hijos. «Me fui porque no sólo mi vida corría peligro, sino también la de ellos», recordó este domingo en el programa «La Pampa Va», que se difunde por Radio Noticias.
En una nota brindada en el espacio que sale los domingos por la FM 99.5, Delfor contó con la emoción a flor de piel cómo fue aquel momento en que tuvo que abandonar primero la ciudad, y después el país. Había sido despedido pocos días antes de la Dirección de Prensa de Casa de Gobierno por los militares que se habían hecho del gobierno de la provincia y tenía que irse para salvar su vida.

 

«Esa es mi tierra…».
Desde el Distrito Federal de México, donde vive desde hace 45 años, el intérprete dialogó con los conductores del programa y su relato sentido conmovió a quienes desconocían aquella historia, y movilizó a decenas de colegas músicos que no quisieron dejar de saludarlo mientras él estaba al aire contando sus vivencias. Sus canciones, sus temas -que se escucharon durante varios minutos en «La Pampa Va…»- trajeron el recuerdo de otros tiempos.
En un módulo del programa que se denomina «¿Qué están haciendo ahora?», Delfor desgranó recuerdos, y emocionó a la audiencia con una narración de su vida, aquí y en México, haciendo mención al dolor del ostracismo obligado. Aunque él asegura: «Se supone que me fui… pero yo nunca me fui». Es que en cada palabra, en cada evocación se refirió sus comienzos con la música, mencionó a muchos vecinos de su barrio, y aseguró que cuando la pesadilla pase andará por aquí. «Porque esa es mi tierra». «Esa tierra» es… ésta, la nuestra, y la realidad es que él está a 7.500 kilómetros de distancia.

 

«Mi Santarosita».
Pero sobrelleva la situación y abraza desde allá a la que llama «mi Santarosita y a La Pampa toda… Y no se puede estar sin ir», confiesa aunque por estas horas la pandemia lo tiene arrinconado, como a todos. «Tengo mis hijas mujeres en Buenos Aires, y cuando pueda iré, y obviamente también a visitar a mis amigos en Santa Rosa», completó.
¿Qué más dijo? «Claro, como todos estoy encerrado, pero uno aprovecha esta circunstancia para estudiar más, leer, componer. Y la paso como todo el mundo, la pasamos como podemos». Mientras habla con «La Pampa Va» indica que está a su lado «La Negrita», que no es otra que Elsa Mendiola -destacada educadora en la Universidad mexicana-, con quien tienen cuatro hijos, ya grandes: Juan Sebastián, Martín, Anay y Erandi. En tanto tres nietos completan la familia: Santiago, Julián y Elena.

 

45 años muy lejos.
Y le explica a la audiencia: «Este año voy a cumplir 45 años aquí, desde aquél día que Don Raúl me dijo que me tenía que ir, y no mirar hacia atrás. Pero tengo muy presente a mis amigos, los del barrio, los de la música. Crecí y me crié en Villa Tomás Mason, pero cuando muchacho era un poco transgresor, y me encontraba en la Raúl B. Díaz que hacia la Rural es Villa del Busto. Y allí, frente al bar La Perla nos encontrábamos con el ‘Galleguito» (Oscar) García, y allí estábamos horas ‘zonceando’ como nos decían. Un gran amigo con el que fuimos compañeros en la Escuela 4, y además su padre y el mío trabajaban juntos en el Molino Werner. En esa época no sé de dónde conseguimos Estravagario de Pablo Neruda, y también Los Versos del Capitán. Leíamos sin ninguna disciplina, porque queríamos crecer y salirnos de la cosa chiquita», contó a los oyentes.

 

«Una de las mejores voces».
Tenía ganas de hablar Delfor y evoca su primera presentación en público. «La primera vez cantamos a dúo con el Víctor Hugo Godoy, subidos a un carrito fama, teníamos 14 años, y frente a la casa de los Lezano estaba la peña Fogón de Huella, donde se hacían kermeses y se cantaba y se bailaba. Pero me acuerdo de toda esa gente, de los Abona, los Vico».
Luego conformarían un gran dúo con Pelusa Díaz. «Tuve la fortuna de cantar con una de las mejores voces de La Pampa y tal vez de Argentina. Pelusa fue un extraordinario cantor, y muchos años lo hicimos en restoranes, en el Rancho de la Ruta; y por supuesto en el circo de Gugú Méndez» que estaba en un terreno de calle San Juan y La Rioja (hoy hay una plaza).

 

Aquellos personajes.
Después, cuando se le pregunta si escribió sobre todo aquello dijo que «tenemos muchos personajes en Santarosita: Tito Ninfus, Cholito Alvarez, Carmelo Fernández, Pototo, Perico Saravia, Medina que cantaba y tocaba la armónica cuando barría. Y cómo me voy a olvidar, si de ahí soy. Si tuviera la mala fortuna de perder la memoria, porque los años pasan, pero me acuerdo y no me quiero olvidar. Escribir sobre la cantidad de personajes de la infancia y la adolescencia igual no sería fácil. Porque conocí tanta gente, sobre todo cuando trabajé de mozo, donde frecuenté a tantos deportistas», entre otros ‘Colores’ Facio, Pelusa Santos, El Negro Cejas, pero también toda la otra gente que conocí en el mundo de la música, la poesía, el teatro, el periodismo. Gente extraordinaria, y no es fácil escribir sobre todos ellos».

 

La Capital y La Arena.
Sigue diciendo que conoció «por dentro gente de los dos diarios. La Capital, que repartí algún tiempo y donde iba a las tres de la mañana a doblar los ejemplares; y la de La Arena, que también la vendí alguna vez». Se acuerda con particular afecto «de Saúl (Santesteban), Raúl y Raulito D’Atri, Pinki (Pumilla) y Lito Maldonado que fue un gran amigo. Él impulso el dúo ‘Sombrarena’, porque decía que teníamos que hacer algo con Cacho Evangelista», señala.

 

En México.
Irse sin mirar hacia atrás es avanzar a ciegas. Y vaya si fue difícil insertarse en México sin conocer a nadie. Pero por suerte aparecieron presentaciones en algunas peñas -estaba de moda la música de América del Sur, las zambas y las chacareras-, y pudo juntar el dinero para que La Negrita -su esposa- y sus hijos mayores se pudieran unir con él en el Distrito Federal.
Han pasado desde eso nada menos que 45 años.
«Y ciertamente me parece que no hay forma de contar todo eso, son como pequeñas novelas o pequeños cuentos uno dentro de otro. Me fui para salvar a mi familia, y en un momento pensé que no la iba a ver más…». Y habrá que entender la angustia que razonablemente debió haber sentido. Pero un día volvió a reunirse con su esposa y sus hijos y construyeron su vida allá, aunque siempre aparecerá -en algún instante- esa sensación de ostracismo, de lejanía…

 

El afecto de sus amigos.
Tal vez por eso su participación en «La Pampa Va» este domingo despertó tantos llamados y saludos cargados de afecto, y por qué no admiración. Hubo voces que salieron al aire para expresarle el cariño y la amistad intacta a pesar de la distancia. Tal vez aferrándose a eso es que Delfor no se rinde ante la evidencia. «Se supone que me fui… pero no me fui», afirma. Y se nos ocurre que un lagrimón debe haber rodado por sus mejillas mientras lo decía. Y repite: «¡Qué me voy a ir, si siempre estoy volviendo!». (M.V.)

 

Oyentes conmovidos por un relato
«Cuando donde don Raúl D´Atri me mandó llamar, sabiendo como venía la cosa, y me reveló que la vida de algunos de nosotros corría peligro, de entrada me preguntó qué pensaba yo de él… y le contesté que lo veía como un padre. Eso lo emocionó mucho» al entonces director del diario La Arena.
Lo había convocado a Sombra para decirle que después de esa charla tenía que irse directamente para la ruta… «Yo ‘zonceaba’, y hacía como que no entendía… ‘Si, un día de éstos… lo estamos pensando con mi esposa’. Ahí me interrumpió, se puso serio y no dejó lugar a dudas: ‘¡Usted no entiende -me dijo-… se tiene que ir ahora; de aquí para la ruta! Yo le voy a avisar a su familia’, me dijo D’Atri».
Rememora Delfor que no tenía un peso porque hacía poco lo habían despedido de Prensa de Casa de Gobierno, lo habían declarado prescindible, como a tantos… Y cuenta que Don Raúl metió la mano en el bolsillo y le dio «un rollito con plata… Yo andaba con un swetter y me preguntó: ‘¿Esa es toda su ropa?’… Y sí. Entonces se dio vuelta, descolgó un gamulán que estaba en un perchero y me lo dio: ‘¡Váyase!’, fue lo último que escuché», explicó alguna vez el cantor.
Esa historia que contó por radio conmovió a los oyentes, y hubo muchos -algunos amigos de la música-, como Alberto Carpio, Chiquito Díaz, los hermanos Luis y Alfredo Gesualdi, Aníbal Olié, Marcela Eijo y Fede Camiletti, Carlos Amigo, Pamela Díaz y La Negra Alvarado, Oscar García y tantos otros… más gente de distintos ámbitos que quiso saludarlo en la mañana de este último domingo. Una caricia al alma del cantor que se fue hace tanto tiempo, pero que sigue a pesar de la distancia muy ligado a su tierra… que es la nuestra.

 

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