Breve historia del engendro libertario III
Es necesario hacer un poco de historia y constatar que el camino hacia el engendro libertario fue posible gracias a la argucia electoral que la dictadura de la Revolución Argentina inventó en 1972. Cuando el regreso de Perón era un hecho y se pensaba que el peronismo no tendría mayoría absoluta y 18 años de exilio habrían logrado diluir en el cuerpo electoral el gen peronista, los padres de la casta que hoy nos gobierna sacó un conejo electoral de la galera.
El dictador Lanusse introdujo entonces en la legislación electoral el invento del ballotage con esa idea, equivocada entonces pero que ha resultado efectiva en las elecciones de 2015 y de 2023.
Porque el peronismo con Massa ganó en primera vuelta y a poco estuvo de lograr el porcentaje necesario para evitar la segunda vuelta. Pero en el ballotage el voto hizo lo que la maquinaria mediática programó y así millones de argentinos se lanzaron a la pileta libertaria y su declarado programa de destrucción del mejor instrumento de ascenso social y garantía de derechos que es el Estado.
A partir de allí se desató sobre el país una pesadilla que se presentó como una política de shock necesaria para curar los males heredados. Pero era solo la vieja receta de Martínez de Hoz de tarifazos, dólar barato, endeudamiento, apertura de las importaciones y de las riquezas del país a los capitales extranjeros, acompañada de una megadevaluación que deterioró haberes jubilatorios y salarios de un plumazo y llevó en dos años a la Argentina a niveles de hambre con los índices de consumo de carne, leche y pan más bajos de la historia.
Para hacer digerible este robo al pueblo argentino y su destino de miseria, desempleo y reducción del bienestar, los medios cumplieron su rol. Un coordinado operativo mediático ya no titula con la corrupción ni informa sobre el espantoso aumento de la mortalidad infantil producto de la política libertaria.
La corrupción ocupa ahora un lugar secundario en las noticias y son solo sospechas de casos aislados que no comprometen la seriedad del gobierno.
Cargos comprados con miles de dólares no aparecen en los títulos de los grandes medios. Senadores con sus votos vendidos en bolsos de dólares no parecen asquear tanto como los de López. El presidente estafando desde la Casa Rosada con una cripto trucha, dejando sus huellas digitales en todo el proceso, no merece el calificativo de “chorro”. La hermana y secretaria general quedándose con el 3% por sobreprecios a los medicamentos para discapacitados, se tapa de una y mil formas. Los casos que caen en jueces o fiscales que hacen su trabajo, se desvían a los jueces amigos.
Así, y como tres décadas atrás, las legislativas de medio término de 2025 imitaron a aquel “voto cuota” de 1993. El temor a una devaluación perdonó los palos a jubilados, el desfinanciamiento del Garrahan, la precarización de las Universidades, la entrega de las centrales atómicas y hidroeléctricas, el desempleo, etcétera, etcétera.
La pregunta es hasta cuándo la paciencia social se hará la distraída. La reforma laboral que entrega a los trabajadores a condiciones de hace un siglo, es la prueba de que esta vez la derecha va por todo. Si es capaz de ser la chispa que encienda el pajar solo lo sabremos con el diario del lunes. Por ahora la sociedad parece vivir en el limbo de un fin de semana largo que nunca termina. O eso cree.
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